Santa Cruz de la Sierra
29 Mayo 2018

Hay varias teorías que coinciden en que lo que uno realice durante las primeras horas de la mañana, determinará si el resto del día será productivo o no. Y es que, según estudios científicos, en esas horas de la alborada es cuando el cerebro se encuentra más descansado y receptivo, y posee más capacidad de análisis y aprendizaje.

Por ello, no debe sorprender cuando algunos ejecutivos exitosos revelan que ellos inician su mañana muy temprano, luego de haber descansado toda la noche. Dicen que, de esta manera, tienen tiempo para ejercitarse, planificar su día, trabajar a solas unas horas y enterarse de las noticias, antes de comenzar las reuniones y la rutina del trabajo diario.

Por ejemplo, Jack Dorsey, cofundador de Twitter y director de Square, se levanta a las 5:30 a.m. para trotar unas seis millas. La presidenta de Xerox, Ursula Burns, realiza una sesión diaria de entrenamiento a las 6:00 a.m. El CEO de Christies, Steve Murphy, usa las mañanas para practicar yoga. El CEO de GE, Jeff Immetl, inicia sus días con un ejercicio cardiovascular, después lee el periódico y ve las noticias. El CEO de la aerolínea Virgin America, David Cush, usa sus mañanas para escuchar la radio y leer el periódico mientras se ejercita en la bicicleta estacionaria y Katherine Power, la presidenta de Clique Media Group, va al gimnasio temprano.

Dan Ariely, especialista en psicología del comportamiento y catedrático de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, indica que “las dos horas siguientes luego de despertarnos por completo son las mejores. Y hacer ejercicio físico por la mañana es el mejor secreto para activarse”.

Igualmente, asegura Ariely que, para ser productivo en el trabajo y en la vida en general, hay que aprender a administrar el tiempo.

Las claves

Lee Biggins, fundador y director de CV-Library, una de las principales compañías británicas de asesoría y ayuda en línea para la búsqueda de empleo, está de acuerdo en que lo que hagamos las primeras horas del día, determinarán si este será o no, productivo.

Según Biggins, la gente más exitosa en los negocios efectúa cada mañana cinco tareas clave que les aseguran un día fructífero. Él las llamó “Los cinco consejos de oro de Biggins” para aplicar cada mañana.

Estas son:

-Un poco de ejercicio antes de trabajar: Salir a correr, trotar o ir al gimnasio antes del trabajo es esencial, ya que despeja y aclara la mente y levanta el ánimo para afrontar el día que comienza y cualquier desafío que tenga.

-Toma un desayuno saludable: Para ser productivo hay que proporcionarle al cuerpo el “combustible” adecuado: una buena alimentación.

-Limpia la bandeja de entrada de tu e-mail: Lo primero que hay que hacer al llegar a la oficina es comenzar el día despejando la bandeja de entrada de mensajes y respondiendo las consultas urgentes.

-Determina tus metas para el día: Debes asegurarte de tener claros los objetivos para el día. Para mantener el rumbo y ser productivo, será de gran ayuda conocer con exactitud aquello que uno quiere conseguir al cabo de cada jornada.

-Marca una lista de prioridades: Después de haber establecido las metas para el día, elabora una lista con las tareas clave que se quieren o necesitan completar, ordenándolas por prioridad e importancia.

La regla 90/90/1

Otra regla para la productividad es la regla 90/90/1, una idea original de Robin Sharma, asesor en liderazgo y líder de la consultora global Sharma Liderazgo Internacional.

Esta regla dice que dediques 90 minutos, por 90 días para un solo proyecto. Su teoría plantea que por 90 días se dediquen los primeros 90 minutos de trabajo a una sola tarea, la más importante. Lo ideal es que separes ese tiempo en tu agenda y, si no puede realizarse en la mañana, puedes hacerlo en otro momento durante el día laboral.

Según Sharma, a la concentración máxima se le debe dedicar a una sola tarea, la primera hora y media del tiempo, y el resto de la jornada, trabajarla de forma normal, para hacer las demás tareas. Esto es muy efectivo y los resultados se pueden ver en el avance de un proyecto concreto.

Recuerda: No se trata de dedicar los 90 minutos a varias tareas a la vez sino a una en concreto y sin interrupciones. Nada de ver e-mails, ni contestar llamadas, ni juegos, ni una reunión. Interrumpir una tarea a cada momento baja el rendimiento, ya que uno no puede dar el máximo si se desconcentra a cada rato.

Realizar esto por 90 días es tiempo suficiente para que esta actitud se convierta en hábito.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: imujer.com

22 Mayo 2018

Jennifer Lopez es una de las mujeres más influyentes de Hollywood. Y además de poderío en la industria, también es considerada una de las mujeres más hermosas y sensuales. Por eso el tema de belleza y cómo ella maneja esto con su pequeña hija Emme, es muy importante. Sobre todo porque en las redes sociales muchos han alabado a la menor e incluso la han comparado con su madre. Mientras que otros las han utilizado para atacarla y afirmar que Emme se parece más a su padre –Marc Anthony– y por lo tanto dicen que no posee la misma belleza que JLo.

En una entrevista reciente para la revista InStyle, Jennifer Lopez habló de la belleza y de cómo ella enseña a su hija en este tema. Y su mensaje, su consejo, es fuerte para una sociedad que suele valorar más el cómo te ves, qué el cómo eres realmente.

La cantante, actriz y productora habló del respeto. “Lo único que realmente quiero enseñarle es a amarse y respetarse a sí misma primero“, dijo Lopez. Y también recalcó la importante que le da al enseñarle que Emme debe comportarse “con respeto por los demás”.

JLo señaló que “Las redes sociales son divertidas y sociales, pero al final del día estás viviendo en tiempo real, donde tienes un grupo central de amigos y familiares. Intento que se concentre en las cosas que importan: ser una buena persona, amiga e hija, ser feliz consigo misma y hacer las cosas que ama“.

La entusiasta madre contó cómo es su hija y la describió como “un alma artística. El otro día en mi concierto, hay esta parte en mi programa donde digo: “Damas, ¿qué necesitamos del mundo?”. Y ella estaba en la primera fila gritando: “¡Respeto!” Y yo dije: “Sí, Emme”. ! ¡Enséñales jóvenes! “Eso es lo que quiero enseñarle; eso es lo que quiero que ella sepa“, recalcó en la misma entrevista para dicho medio.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Teleshow

16 Mayo 2018

Cuando un estudio reciente analizó las diferencias en la salud de personas que se levantaban temprano y los que se levantaban tarde, los resultados parecieron ser bastante desalentadores para estos últimos.

Los hallazgos de la investigación mostraban un incremento en las muertes prematuras, trastornos psicológicos y enfermedades respiratorias de los que no madrugaban, y apoyaban otros estudios que decían que quienes se acuestan tarde tienen más probabilidades de tener problemas de salud.

Pero ¿realmente no madrugar y ser noctámbulo es tan malo? ¿Significa esto que quienes tienen esos hábitos deberían cambiarlos?

“Jet lag social”

Para muchos trabajadores es un escenario familiar: después de luchar para poder dormirte, abruptamente te arranca de tu preciado sueño la alarma de tu despertador.

Para cuando llega el fin de semana estás exhausto y te quedas más tiempo en la cama el sábado y domingo para “recuperar” tus horas de sueño.

Esto puede sonar perfectamente normal, pero es un signo de que no sólo no estás durmiendo suficiente sino también estás teniendo el llamado “jet lag social”.

Este es un término que define la diferencia entre lo que dormimos durante la semana, cuando debemos ir al trabajo, y el fin de semana, cuando estamos en libertad de irnos a la cama y levantarnos a la hora que queramos.

Entre mayor el jet lag social, más grandes los problemas de salud, como un incremento en el riesgo de enfermedad del corazón y otros problemas metabólicos.

Esto es lo que está impulsando esos estudios que muestran que los noctámbulos -en particular los que se levantan muy tarde- están en mayor riesgo de problemas de salud que las personas que prefieren madrugar, según Till Roenneberg, profesor de cronobiología del Instituto de Psicología Médica de la Universidad Ludwig-Maximilian en Múnich.

Debido a que muchos empleos y colegios a menudo comienzan sus actividades temprano, los noctámbulos deben de operar con el reloj de los madrugadores.

Si fuerzas a un madrugador a trabajar muy tarde en la noche, éstos también enfrentarán problemas de salud, dice Russell Foster, jefe del Laboratorio Nuffield de Oftalmología y del Instituto de Sueño y Neurociencia Circadiana de la Universidad de Oxford, Inglaterra.

“Es biología humana”

Entonces ¿cómo deberían manejar esto los noctámbulos?

¿Deberían sacrificar sus horas adicionales en la cama los fines de semana y poner la alarma del despertador más temprano para sincronizar sus horas de sueño durante los siete días de la semana?

“Es lo peor que puedes hacer”, dice el profesor Roenneberg, quien cree que no hay nada inherentemente insano en ser un noctámbulo.

“Si no has dormido lo suficiente durante cinco días es mejor que trates de recuperar el sueño y para recuperarlo debes usar el mejor momento que tengas disponible, o sea los días posteriores”.

Esto se debe a que querer irnos a dormir y querer levantarnos no es sólo un hábito, ni tampoco es un signo de disciplina.

Esto está influenciado por nuestros relojes biológicos, de los cuales un 50% está determinado por nuestros genes.

El resto está formado por nuestro medio ambiente y edad. Los 20 años es la edad en que más tarde nos acostamos y despertamos, y nuestro reloj biológico se va adelantando progresivamente a medida que envejecemos.

“Tenemos estas actitudes arraigadas de que la gente que se queda despierta hasta tarde anda en malos pasos y la gente que se duerme tarde es floja, pero realmente se trata de biología humana”, afirma Malcolm von Shantz, profesor de cronobiología de la Universidad de Surrey (Inglaterra).

Esto no solo resulta en noctámbulos y madrugadores sino en un espectro de relojes biológicos, que van desde muy temprano hasta muy tarde y otros entre estos dos.

Simplemente es poco probable que si te levantas más temprano puedas anular tus tendencias genéticas. Más bien esto podría privarte del sueño que necesitas y que no estás obteniendo durante la semana, dicen los expertos.

Quizás una mejor forma para que los noctámbulos manipulen sus relojes biológicos para volverse más madrugadores es cambiar los hábitos que rodean su exposición a la luz.

Nuestro reloj biológico está influencia por la salida y puesta del sol, pero muchos de nosotros estamos expuestos a poca luz solar durante el día y demasiada luz artificial durante la noche.

Esto retrasa el momento en que nos da sueño, lo cual es un problema particular para los noctámbulos cuya biología ya los predispone a que se duerman más tarde.

Al exponerse a la luz del sol matutina y reducir la luz artificial en la noche, particularmente con teléfonos y laptops que producen la poderosa luz azul, podremos entrenar nuestro reloj biológico a sentirse con sueño más temprano.

Pero esto no es un proceso sencillo para todos, en parte debido a que muchos de nosotros tenemos dificultades para obtener luz solar en el día y se nos dificulta limitar nuestra exposición a la luz artificial en la noche.

“Tarea de la sociedad”

Son los lugares de trabajo, las escuelas y la sociedad en general los que necesitan hacer más para acomodar a los noctámbulos, dicen los expertos en sueño.

Al nivel más básico, más empleadores deberían permitir a los noctámbulos comenzar y terminar sus horas de trabajo más tarde.

Después, dice el profesor Foster, tendría sentido para algunos lugares de trabajo permitir al personal trabajar las horas que se acomoden mejor con sus relojes biológicos individuales.

Esto mejoraría el rendimiento del empleado y sería una forma más efectiva de contar con personal las 24 horas del día, siete días a la semana, para las empresas que lo requieren.

Pero el profesor Roenneberg va más allá. Argumenta que la sociedad tiene el deber de arreglar el ambiente perturbador de sueño que ha creado.

“Es la tarea de la sociedad ocuparse de esto, de contar con más luz en los edificios y tener menos exposición de luz azul para que la gente tenga la posibilidad de ver TV sin tener que poner las alarmas de sus despertadores”.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: BBCMundo

 

11 Mayo 2018

Primera semana sin nada de alcohol: difícil. Decimoquinto día: ahí vamos. Vigésimo noveno y trigésimo: la magia se siente y el cuerpo lo agradece.

La ciencia lo ha demostrado: renunciar al alcohol durante un mes tiene un efecto significativo en nuestra salud.

Se trata del primer estudio que analiza exhaustivamente los efectos de la abstinencia de alcohol en un plazo corto en un grupo de personas consideradas sanas.

Los investigadores del University College London empezaron su estudio con un objetivo: “evaluar los cambios en los factores de riesgo metabólico y en los factores que estimulan el crecimiento del cáncer que se asocian con la abstinencia a corto plazo del alcohol”, señala el estudio.

Y lo que encontraron fue que la abstinencia de alcohol en personas que beben de forma moderada y alta tiene un impacto positivo en el colesterol, el peso corporal y la presión arterial.

Otro hallazgo importante de este estudio, publicado esta semana, es que observó “una disminución en la circulación de concentraciones de factores que estimulan el crecimiento del cáncer”.

“La información recabada apoya una asociación independiente que se ha establecido entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer y que apunta a un mayor riesgo de (desarrollar) enfermedades metabólicas como la diabetes de tipo 2 y la enfermedad del hígado graso”.

Los participantes

El estudio, liderado por los investigadores Gautam Mehta, Stewart Macdonald y Alexandra Cronberg, explica que el alcohol es una de las principales causas de discapacidad y de muertes prevenibles en todo el mundo.

“Por algunas décadas el alcohol ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud como un carcinógeno clase 1 y un reporte del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer y el Instituto de Investigación del Cáncer de Estados Unidos señala que hay evidencia convincente de que el alcohol está causalmente relacionado al cáncer de cavidad oral, faringe, laringe, esófago, pecho y colorrectal”, indican los autores de la investigación.

El estudio contó con la participación de 141 personas cuyo consumo de alcohol era moderado o alto, es decir que “en promedio bebían más del doble del límite recomendado en Reino Unido”, explica Andy Coghlan, de la revista especializada New Scientist.

Se trata, de acuerdo con Coghlan, de personas que ingerían alrededor de 30 unidades de alcohol a la semana: “unas 3 botellas de vino o más de 14 pintas de cerveza”.

De ese grupo, a 94 se les pidió renunciar completamente al alcohol por un mes y el resto continuó con sus patrones usuales de ingesta.

El primer grupo estaba comprendido por 43 hombres y 51 mujeres con una edad promedio de 45,5 años, mientras que el segundo grupo de 47 participantes estaba formado por 22 hombres y 25 mujeres, cuya edad media eran 48,7 años.

Las muestras de sangre de todos los participantes fueron tomadas al principio y al fin del mes y después se compararon los resultados.

Diabetes y peso

Los participantes que dejaron de consumir alcohol por un mes también vieron un efecto positivo en la forma cómo procesan la insulina.

La resistencia a la insulina o insulinorresistencia ocurre cuando el organismo no reacciona a la insulina, que es la hormona que segrega el páncreas para distribuir la glucosa en las células y que permite tener bajo control los niveles de azúcar en la sangre.

Esa deficiencia puede conducir al desarrollo de la diabetes del tipo 2.

“Nuestra información indica que el consumo de alcohol por encima de lo recomendado aumenta marcadamente el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2”, señaló Mehta, según reportó New Scientist.

El peso de los participantes también se vio beneficiado y no es la primera vez que se relaciona el alcohol con el sobrepeso.

El alcohol está lleno de calorías “vacías”, es decir, calorías con casi nada de valor nutricional que nos engordan y no nos satisfacen.

Una pinta de cerveza contiene alrededor de 200 kilocalorías, lo cual es similar a un paquete de papas fritas.

De acuerdo con la organización de caridad británica Cancer Research, si una persona que toma una copa grande de vino todos los días decide renunciar a ella por un mes, estará suprimiendo unas 10.000 calorías.

Si cree que tiene problemas con el consumo de alcohol lo más recomendable es que acuda al médico, quien le dará el mejor asesoramiento para disminuir su consumo.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: BBCMundo

10 Mayo 2018

¿Es posible tener un peso saludable y sin embargo tener demasiada grasa por dentro?

Sushi es una británica de 29 años, periodista de la BBC, que se considera de tamaño medio y goza en general de buena salud.

Tiene una talla 12 de ropa y cree que lleva un estilo de vida normal, medianamente saludable.

Hace ejercicio con cierta frecuencia en verano, cuando corre en el gimnasio, pero admite que en invierno lo que le gusta es “hibernar”.

“Me gusta pensar que soy una persona saludable por fuera. Pero la verdad es que no sé qué hay debajo de mi piel”, dijo.

Una sorpresa escondida

Cuando Sushi recibió los resultados de la prueba con escáner DEXA, que se hizo en una clínica privada londinense, se llevó una buena sorpresa.

Este tipo de escáner, con un tipo de Rayos X especial, se utiliza habitualmente para hacer densitometrías óseas, que miden la densidad de los huesos para estimar el riesgo de osteoporosis.

En este caso, se utilizó para medir el porcentaje de grasa y de músculo en el cuerpo de Sushi, así como para analizar su distribución.

 “Puede que te sientas bien y tengas un buen aspecto por fuera pero por dentro podrías tener grasa visceral, que es una grasa interna que es peligrosa porque es la que está alrededor de los órganos y está vinculada a enfermedades como la diabetes de tipo 2″, le dijo Philip Chant, director de Bodyscan.

De acuerdo al referente tradicional de peso, el Índice de Masa Corporal (IMC), Sushi tiene un ligero sobrepeso.

Normalmente se considera que una persona con un IMC entre 18,5 y 24,9 tiene un peso saludable.

Sin embargo el IMC no ofrece información sobre la cantidad o distribución de la grasa que una persona tiene, factores que pueden tener un efecto para la salud.

Después de analizar la “grasa escondida” de Shushi, Phil le dijo que su cuerpo tenía “más del doble de la grasa visceral estimada para una mujer de su edad”.

¿Cuánta grasa visceral es “normal”?

Según información de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en la mayoría de la gente el 90% de la grasa corporal es subcutánea, el tipo de grasa que está justo debajo de la piel.

Si te tocas la barriga esa grasa que se siente blanda también es subcutánea.

El 10% restante, considerada visceral o intra abdominal, está “escondida” fuera de nuestro alcance, por debajo de la pared abdominal.

Se encuentra en los espacios que rodean al hígado, a los intestinos y a otros órganos.

También se almacena en el omentum, que es una especie de cortina de grasa abdominal que se extiende como si fuera un delantal por debajo de los músculos abdominales.

Ese omentum se vuelve más duro y grueso cuanta más grasa acoge.

Aunque la grasa visceral solo representa una pequeña proporción del total de grasa corporal, es un factor clave para ciertos problemas de salud.

¿Por qué es más peligrosa la grasa visceral?

Según el servicio de salud pública de Reino Unido, (NHS por sus siglas en inglés), hay muchas evidencias científicas que confirman el vínculo entre tener un exceso de grasa visceral y el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes del tipo 2.

Hay evidencias más recientes que también vinculan la grasa visceral a un aumento del riesgo de cáncer, sin embargo todavía se desconoce cuál es el mecanismo biológico exacto por el que eso ocurre.

Además la acumulación de grasa en el hígado puede causar alteraciones metabólicas como la resistencia a la insulina.

La grasa visceral tiende a relacionarse con una mayor “obesidad central“, es decir, con una cintura más grande y una mayor grasa abdominal.

Según el NHS, varios estudios han demostrado que tener más grasa alrededor de la cintura puede ser más dañino que tenerla en otras áreas del cuerpo, como las piernas o las caderas.

La grasa central o abdominal ha sido asociada también a la inflamación, a un mayor riesgo de diabetes y a niveles más elevados de colesterol.

Por eso cada vez más se utiliza más como un indicador de salud el tamaño de la circunferencia de la cintura y su proporción con el tamaño de la cadera.

¿Quién tiende a tener más grasa visceral?

La composición y la distribución de la grasa varía entre los dos sexos.

En términos generales los hombres son más susceptibles a la obesidad central o la grasa abdominal, mientras que las mujeres tienden más a tener una distribución periférica.

En las mujeres predomina la masa corporal grasa y la grasa subcutánea, mientras que en los hombres predomina la masa corporal magra y la grasa visceral.

La buena noticia para es que la grasa visceral se puede reducir fácilmente con ejercicio y haciendo modificaciones en la dieta para reducir el consumo de calorías.

Algunos estudios han vinculado una mayor cantidad de grasa visceral y una mayor circunferencia abdominal con el consumo de comidas fritas, grasa, alcohol, carnes rojas y procesadas, bebidas azucaradas, granos refinados y alimentos de alto índice glucémico.

A partir de ahora Sushi tratará de hacer ejercicio regular durante todo el año y evitará comer entre horas para bajar su nivel de grasa visceral.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: BBCMundo

 

03 Mayo 2018

“Desarrollar un cerebro se parece mucho a construir una casa: hace falta una buena base”, dice Merle Davies, directora del Centro para el Desarrollo Temprano del Niño, en la ciudad inglesa de Blackpool.

Su trabajo allí, al frente del programa “Blackpool better start” se ha convertido en una referencia en Reino Unido y por eso la BBC habló con ella sobre cuáles son las mejores maneras de ayudar al desarrollo del cerebro de un bebé o un niño pequeño.

Estas son sus respuestas, resumidas en 7 consejos.

1. Interactúa “como en el tenis”

El desarrollo cerebral es un proceso interactivo y cualquier actividad de tipo “sacar y devolver” puede ayudar en ese proceso.

Se trata de una estrategia de desarrollo temprano inspirada en esas dos acciones de un partido de tenis, conocida en inglés como “serve and return“: por ejemplo, respondiéndole a un bebé cuando empieza a balbucear emitiendo sonidos como “gu gu” o “ga ga”, o aceptando y diciéndole “gracias” si te pasa un pañuelo.

Según el Centro del Desarrollo del Niño de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, “cuando un bebé o un niño pequeño balbucea, hace un gesto o llora, y un adulto le responde atentamente con contacto visual, palabras o un abrazo, se establecen y fortalecen en el cerebro del niño conexiones neuronales que van a apoyar el desarrollo de habilidades sociales y comunicativas”.

2. Lee, lee, lee

“Tenemos evidencias de que los niños a los que les leen sus padres o cuidadores tienen más éxito en la escuela. También tienen una mayor autoestima, establecen mejores relaciones con otros niños y con frecuencia demuestran un mejor comportamiento”, dice Merle Davies.

En su Centro para el Desarrollo Temprano del Niño recomiendan leerle al menos 15 minutos al día: eso sí que marca una diferencia en su desarrollo.

3. Háblale desde el principio

Cuando los adultos interactúan con el niño o hablan sobre lo que el niño les dice, por ejemplo haciendo preguntas, dando ejemplos, o compartiendo rimas y canciones, entonces los niños empiezan a desarrollar esas herramientas y habilidades cognitivas que necesitan para prosperar.

Incluso cuando el pequeño está balbuceando o diciendo algo que no es particularmente inteligible, Davies recomienda iniciar una conversación con el niño para hacerle saber que vas a interactuar con él así, charlando.

4. Controla el nivel de estrés

Quienes cuidan al niño deberían estar alerta sobre el tipo de ambiente en el que el pequeño está, ofrecerle consuelo cuando están disgustados y ayudarles a calmar sus emociones.

Esto es particularmente importante para los niños que crecen en ambientes crónicamente estresantes, vulnerables a la violencia, el abuso o la negligencia, ya que el conocido como “estrés tóxico” puede causar retrasos en el desarrollo y problemas de salud hasta en la edad adulta.

Según el Centro del desarrollo del niño de la Universidad de Harvard establecer una relación de apoyo estable con adultos involucrados en el bienestar del niño a una edad lo más temprana posible puede prevenir o revertir los efectos dañinos del estrés tóxico.

5. Responde con atención y en sintonía

La relación que se establece entre un bebé o un niño de menos de dos años y su principal cuidador es clave para su desarrollo físico, emocional e intelectual.

Estos niños más pequeños necesitan sentirse seguros, protegidos y cuidados por sus adultos de referencia.

Una madre, padre o cuidador que es poco receptivo o indiferente puede alimentar la aparición de dificultades sociales, emocionales o de comportamiento, que pueden afectar al desarrollo físico y emocional del pequeño.

6. Mucho juego y al aire libre

“Jugar es esencial para el aprendizaje y el bienestar de un niño”, dice Merle Davies, como también lo es una rutina estable del sueño.

Además, la actividad física diaria, de 60 a 90 minutos activos al día, ayuda al desarrollo cerebral, fortaleciendo distintas habilidades motoras, de equilibrio y de visión.

Hacerlo al aire libre es vital para el desarrollo cerebral, y además puede aliviar el estrés de las familias, sobre todo si viven en un espacio reducido.

Los expertos coinciden en que animar a los niños a jugar en el exterior puede ayudar a reducir el riesgo de tener miopía y también hay estudios que evidencian que al jugar en el exterior la miopía infantil puede progresar a un ritmo más lento.

7. Una dieta balanceada

Una dieta pobre puede impactar negativamente sobre el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso de un niño, dice Merle Davies.

Al principio la leche materna es muy buena desde el punto de vista nutritivo, porque la leche del cuerpo de la mamá cambia todos los días para darle al niño exactamente lo que necesita.

Después, con la introducción progresiva de alimentos sólidos, lo que importa es que sean variados y que respondan a las necesidades nutricionales del niño.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: BBCMundo

03 Mayo 2018

Muchas veces escuchamos que una siesta reparadora debe durar 20 minutos, pero también nos han dicho que 30 y hasta una hora. ¿Cuál es la respuesta correcta? ¿Puede ser que sean todas? El jefe del laboratorio del sueño del instituto FLENI en Argentina, Claudio Podestá, asegura que sí.

“Lo que hay que tener en cuenta es si el paciente está en privación del sueño o no. O sea, si duerme bien o mal. Si es un sujeto que no tiene nada, si está sano, unos 20 minutos bastan para descansar”, cuenta el doctor e investigador del sueño.

“Lo que deriva en siesta sucede dos veces al día, si haces un monitoreo de la temperatura corporal, cae a la noche y a la tarde. Son mecanismos que se enganchan con otros procesos del cuerpo que se llaman homeostáticos, en los cuales baja la temperatura y aumenta la propensión al sueño. A la mañana, tu mecanismo, si duermes bien, está en cero y a medida que avanza el día se carga”, explica Podestá.

Alrededor de las dos de la tarde, hayamos o no hayamos almorzado, el sueño se hace presente. Dormir en ese momento tiene sus ventajas, pero si nos pasamos algunos minutos u horas, tal vez despertemos con más sueño que antes. “Si duermes una hora, una hora y veinte, lo más probable es que despiertes algo confundido o confundida, sin saber bien a dónde estás. Es lo mismo que haberte dormido a la noche y despertarte por algún ruido una hora y media después. Ahí es cuando te levantas y del desoriente, chocas con los muebles. Eso es porque estabas en la etapa de sueño profundo que arranca a los 110 minutos aproximadamente”, detalla.

A la vez, el doctor indica que no hay una cantidad de horas exactas para dormir, ya que eso depende de la edad y la necesidad energética de cada persona. “Los chicos que tienen diez años deben dormir más horas. Los adolescentes, por ejemplo, tienen que dormir entre diez y once horas. A los treinta, hay gente que con siete horas esta bien, hay gente que lo está con seis”, indica.

¿Cómo saber cuántas horas de sueño necesita mi cuerpo?

El doctor propone un ejercicio interesante para saber cuántas horas necesitamos para sentirnos bien durante el día. Lo que sí, hay que tomarse tres días en los que debemos dormirnos sin despertador. Tal vez convenga hacerlo durante un fin de semana largo o de vacaciones.

“El viernes te duermes y no pones despertador, esa noche la descartas porque hay un rebote del sueño profundo. Seguramente te despertarás en un horario rarísimo. Pasas al sábado. Esa noche haces lo mismo, te despiertas sin despertador y esa también la descartas porque el rebote lo hace con el REM. La tercera es la válida. Si el domingo te acostaste a las once de la noche y te levantaste a las siete sin despertador, perfecto, eso es lo que tu cuerpo necesita de sueño para poder estar óptimo durante el día“, ejemplifica Podestá.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

03 Mayo 2018

"Hay que ducharse a diario": esta frase la hemos oído siempre y está comúnmente aceptada como cierta. Pero puede que no lo sea. Los expertos no están del todo de acuerdo. La revista Time publica un reportaje en el que ha contactado con algunos expertos y les ha formulado una pregunta: ¿Cuántas veces hay que ducharse? La respuesta, lejos de una vez al día es que con una o dos veces a la semana es suficiente.

"Ducharse responde más bien a razones estéticas", dice la doctora Elaine Larson, de la Universidad de Columbia. "La gente piensa que se ducha para estar más limpio, pero bacteriológicamente no es así", añade. Es más, ducharse en exceso puede ser perjudicial: la piel seca y escamada puede abrir puertas a los gérmenes y a las bacterias.

Ducharse con demasiada frecuencia si la piel está seca puede empeorarla. El doctor Brandon Mitchell, profesor de Dermatología en la Universidad George Washington, dice que "el cuerpo es una máquina bien engrasada de manera natural. Una ducha diaria no es necesaria". "Yo le digo a mis pacientes que se duchan a diario que no se enjabonen el cuerpo entero. Que lo hagan en los orificios, en el trasero y en las ingles, es decir, en las áreas donde se producen secreciones de olor fuerte. El resto del cuerpo no necesita mucho jabón", dice Mitchell.

En el caso del pelo, dos lavados a la semana también son suficientes, dice Mitchell. Sí es importante, en cambio, lavarse muy bien las manos y lavar la ropa, porque es donde se acumulan las células muertas y la suciedad.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: 20minutos.es

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