Santa Cruz de la Sierra
11 Abril 2018

La gran variedad de dietas que declaran ayudarte a eliminar los kilos extra suelen caer en dos categorías: baja en grasas o baja en carbohidratos. Algunas empresas incluso establecen que la genética puede decirnos qué dieta es mejor para cierto tipo de gente.

Hace poco, un estudio riguroso buscó poner fin al debate, y sus resultados decepcionaron a ambos bandos. El lado amable, como reportó The New York Times, es que la gente logró perder peso sin importar cuál de las dos dietas siguiera.

Vale la pena examinar el estudio más de cerca para ver qué sí demostró y qué no.

Los investigadores de la Universidad de Stanford reclutaron a más de seiscientas personas (una muestra enorme para un estudio nutricional) cuyas edades oscilaban entre los 18 y los 50 años y un índice de masa corporal de entre 28 a 40 (25 a 30 es sobrepeso y de 30 en adelante es obesidad). Los participantes del estudio debían estar sanos. No tenían que tomar estatinas ni medicamentos para diabetes tipo dos o hipertensión, pues estos pueden afectar el peso o el gasto calórico. Se les asignó al azar una dieta saludable baja en grasas o una dieta saludable baja en carbohidratos y claramente sabían a qué grupo pertenecían.

Todos los participantes asistieron a las veintidós sesiones informativas durante un año en grupos de más o menos diecisiete personas. Al inicio, las sesiones se llevaban a cabo semanalmente y después se distanciaron para que fueran mensuales durante los últimos seis meses. Se incentivó a cada participante a reducir la ingesta del nutriente evadido a 20 gramos por día durante las primeras ocho semanas; después los participantes agregaron grasas o carbohidratos poco a poco a su dieta hasta que llegaron al nivel más bajo de ingesta que consideraron que podían mantener a largo plazo.

Todos recibieron seguimiento durante un año (lo que significa una eternidad para un estudio nutricional). Todos fueron motivados a incrementar al máximo su ingesta de verduras, a disminuir el azúcar añadida, las harinas refinadas y el consumo de grasas saturadas, así como a enfocarse en alimentos integrales mínimamente procesados. También se alentó a los participantes a cocinar en casa tanto como pudieran.

Todos los participantes se sometieron a una prueba de tolerancia a la glucosa para medir su sensibilidad a la insulina. Algunos creen que la resistencia o sensibilidad a la insulina puede afectar no solamente cómo reacciona la gente a las dietas, sino también qué tan las siguen. Los participantes también fueron clasificados por genotipo, porque algunos creen que ciertos genes hacen a la gente más sensible a los carbohidratos o a la grasa con respecto al aumento de peso. Cerca del 40 por ciento de los participantes tenían un genotipo bajo en grasa y 30 por ciento tenía un genotipo bajo en carbohidratos.

Se recolectaron datos al inicio del estudio, a los seis meses y al año. En tres ocasiones sin aviso, los investigadores visitaron a los pacientes para observar qué tanto estaban siguiendo las instrucciones.

Esta fue una prueba increíblemente bien diseñada.

La gente sí cambió su dieta según el grupo al que fue asignada. Aquellos en el grupo bajo en grasa consumieron, en promedio, el 29 por ciento de sus calorías provenientes de las grasas, en contraste con el 45 por ciento en el grupo bajo en carbohidratos. Aquellos en el grupo bajo en carbohidratos consumieron el 30 por ciento de sus calorías provenientes de carbohidratos, en contraste con el 48 por ciento en el grupo bajo en grasa.

No obstante, no perdieron cantidades de peso significativamente distintas. A los doce meses, el grupo bajo en carbohidratos perdió, en promedio, un poco más de 6 kilogramos, y el grupo bajo en grasa más de 5 kilogramos. La diferencia no fue estadísticamente significativa.

La sensibilidad a la insulina no marcó diferencia alguna. La gente que secretaba más o menos insulina no perdió más ni menos peso en general en ninguna de las dos dietas. La genética tampoco representó una diferencia. La gente que tenía genes que podrían indicar que les iría mejor una dieta o la otra tampoco presentó diferencia.

De hecho, si se observa el comportamiento de cada uno de los participantes del estudio según la dieta que se le asignó, es notable que ambas dietas mostraron una curva de respuesta casi idéntica, desde una gran pérdida de peso hasta un poco de ganancia. No fueron solo los promedios.

Algunos han interpretado que este estudio demuestra que evitar la comida procesada, comer más alimentos integrales y cocinar en casa conlleva pérdida de peso. Aunque me gustaría pensar que eso es cierto —he defendido este enfoque saludable en mi artículo sobre recomendaciones de alimentos en The Upshot y en un libro reciente—, esto no es lo que el estudio demostró. A pesar de que todos los participantes recibieron este consejo, no hubo un grupo de control con personas que no recibieran el consejo, así que no se pueden sacar conclusiones sobre la eficacia de estas instrucciones.

Otros han tomado este estudio como evidencia para desmentir la idea de que contar calorías es la clave para la pérdida de peso. Aunque ese no fue el principal motivo del estudio, y tampoco hubo instrucciones al respecto, los participantes sí redujeron su ingesta diaria por un promedio de 500 a 600 calorías (aunque no las estuvieran contando). Este estudio no prueba la poca importancia de las calorías.

El camino más sencillo —y apoyado por muchos— es reducir los alimentos procesados, reflexionar sobre las calorías que bebes y tratar de no comer más de lo planeado.

Los investigadores también les pidieron a todos, no solo a aquellos en el grupo bajo en grasas, que evitaran los “azúcares añadidos”. Así pues, no podemos concluir nada nuevo sobre los azúcares añadidos y la pérdida de peso.

Lo que este estudio demuestra es que la gente que ha establecido la superioridad de una dieta sobre la otra no tiene los fundamentos sólidos que creía. Es difícil sobreestimar que el desempeño de ambas dietas fue muy similar, incluso a nivel personal.

El estudio demuestra que la gran cantidad de personas, y de estudios, que sugieren que te pueden decir qué dieta es mejor para ti con base en la genética o en tus niveles de insulina podrían no estar en lo correcto. Casi todos los estudios que respaldan tales ideas han sido más pequeños o de menor duración, o bien no han estado tan bien diseñados como este. Podemos aceptar que es posible que haya algún descubrimiento genético en el futuro que marque una diferencia, pero aquellos que piensan que ya lo encontraron quizá deberían revisar su entusiasmo.

Este estudio se enfocó principalmente en gente obesa, así que es posible que quienes quieren perder solo algunos kilos se beneficien más de una dieta u otra; no lo sabemos. También es importante recalcar que la gente en este estudio recibió mucho apoyo en ambas dietas, así que estos resultados quizá no se obtengan en aquellos que intenten perder peso por sí mismos.

Deberías tener cuidado con aquellos que te dicen que saben qué dieta es mejor para ti, o que hay un cuestionario por ahí que te dice lo mismo. Las dietas exitosas a largo plazo son aquellas que involucran cambios lentos y constantes. El camino más sencillo —y apoyado por muchos— es reducir los alimentos procesados, reflexionar sobre las calorías que bebes y tratar de no comer más de lo planeado.

En resumen, la mejor dieta para ti es aquella a la que puedes apegarte. Nadie mejor que tú sabe cuál podría ser. Lo más probable es que debas descubrirlo tú solo.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

10 Abril 2018

Muchas mujeres se sienten cómodas en estar de moda en el circulo de los chicos, son carismáticas y siempre están mostrando el lado divertido de ellas. Pudieran ser solo eso, pero a los ojos de algunos hombres, ellos las ven como una oportunidad de conseguir fácilmente lo que quieren. Ahora si que a quien le dan pan que llore, este dicho es mas que bien conocido por los hombres.

¿Qué es lo que ellos ven en ellas que les hace pensar que son mujeres fáciles?

1. Ellos piensan que si las atienden durante algunos días, consiguen lo que quieren y ahi se ven. ¡La que sigue!.

2. Si una mujer dice no ser mojigata, ellos piensan que es  mejor que ellas haga el trabajo, directo y sin discurso así queda claro que será un encuentro casual, sin compromiso y que es algo pasajero, algo de fácil acceso.

3. Una mujer que se dice independiente y que hace las cosas mas facil para el hombre, es muy probable que nunca se le tome en cuenta para algo serio.

Esto es lo que se le sugiere a las mujeres

1. Que la vestimenta sea casual y si quieres vestir sexi, trata de que exista un equilibrio.

2. Deja de estar llamando la atención con todos,  mejor se precavida y mide tus limites para que no se de un mal mensaje de ti.

3. Cuida lo que dices y como lo dices, porque se puede interpretar de distinta manera y cualquier hombre te pudiera faltar el respeto.

4. SI bien es cierto que no quieres una relación seria, también es muy cierto que te des el lujo de escoger y que no a todos les digas si.

5. Si el hombre lo acabas de conocer, no salgas con el, date tu tiempo hasta que te sientas segura y veas quien es realmente esta persona.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: enpareja.com

10 Abril 2018

Frases como “vivir el aquí y el ahora”, o “vivir un día a la vez” son frases relativamente comunes, que las personas dan como consejo a aquellos que están muy preocupadas o ansiosas por el futuro o el pasado.

Hay momentos o períodos en nuestra vida en los que nos sentimos agobiados por recuerdos del pasado, o por decisiones, metas y responsabilidades del futuro; los cuales no nos permiten estar tranquilos en el presente.

Tener metas y ser responsables son cosas muy importantes, que pueden ayudarnos a vivir una vida más plena. Pero si solo pensamos en lo que vamos a hacer luego, podríamos parar de disfrutar el presente, y estar en una lucha constante contra el tiempo.

Disfrutar el presente sin olvidarnos de nuestras metas

El futuro puede ser tan pronto como lo percibamos, pues puede ser tan corto como dentro de una hora, o tan lejos como cinco años. Pero usualmente será influenciado por nuestro presente.

En el caso de las metas, estas pueden agobiarnos cuando nos centramos en solo lograrlas, en lugar de dar pequeños pasos para cumplirlas. Pues si tenemos una gran meta, el no dividirla en metas más pequeñas y manejables, el cumplimiento de esa gran meta puede parecer muy lejana.

Por ello, vale la pena determinar sub-metas que debemos cumplir para cumplir esa gran meta. Haciendo esto, sentiremos constantemente gratificación al cumplir una pequeña meta, y nos sentiremos mejor con respecto a disfrutar nuestro presente.

Estas son algunas ventajas que puede brindarnos disfrutar el presente

Ser más agradecidos

Cuando nos enfocamos en disfrutar cada experiencia u oportunidad que el presente nos ofrece, o cuando intentamos aprender de las situaciones y experiencias del presente, también podríamos aprender a valorar más lo que tenemos.

Esto ocurre porque estaremos sacando lo más que podamos de cada momento, y por lo tanto, podríamos comenzar a reconocer más cosas buenas que nos ocurren o que tenemos, y comenzar a ser más agradecidos.

No dar las cosas por sentado

Una de las posibles consecuencias de no estar conscientes o de no disfrutar lo suficiente de nuestro presente, es que podríamos comenzar a dar las cosas por sentado, y potencialmente no sacar el mayor provecho de lo que tenemos.

Dar las cosas por sentado significa creer que todo lo que tenemos está ahí porque si, y no hacer mucho cultivarlo, preservarlo, cuidarlo o protegerlo, de acuerdo a lo que estemos dando por sentado.

En este sentido, podríamos comenzar a dar por sentado cosas como buenas amistades, relaciones románticas, oportunidades de trabajo o de estudio o momentos de diversión y recreación; y olvidarnos de todo lo bueno que representan y no hacer suficiente para disfrutarlas mientras las tenemos.

Arrepentirse menos del pasado

Algunas veces miramos al pasado y recordamos cosas muy hermosas y emocionantes, y nos sentimos felices de haber vivido tan buenos momentos. Pero también podríamos sentirnos muy nostálgicos sobre ellos.

Sentir nostalgia es algo normal, y que nos puede ayudar a mejorar en nuestro presente; pero algunas veces también nos podríamos sentirnos un poco culpables de no haber disfrutado más esos hermosos momentos.

Cuando solo los recuerdos quedan, solemos recordar solo lo bueno de esos momentos, pero algunas veces también recordamos que estábamos ansiosos o de mal humor cuando estábamos viviendo esos bellos momentos y arrepentirnos de ello.

Estar conscientes de cómo nos sentíamos en el pasado puede ser una buena forma de mejorar en nuestro presente, siempre haciéndolo en una forma saludable. Y comenzar a disfrutar más las cosas cuando ocurren, para que comencemos a almacenar recuerdos llenos de felicidad.

Vivir mejores momentos

Cuando tenemos muchas cosas en nuestra mente, podríamos ignorar lo que estamos viviendo actualmente, incluso si son momentos potencialmente hermosos, que nos podrían brindar mucha felicidad.

Por esta razón, vale la pena enfocarnos en lo que estamos haciendo, por ejemplo, si estamos teniendo un bueno momento con nuestra familia o amigos, tratar de enfocarnos en ese momento, y olvidar otras preocupaciones que podríamos tener. Siempre siendo responsables, y cumpliendo nuestras responsabilidades.

Mantener relaciones fuertes

Dar las cosas por sentado podría llevarnos a descuidar nuestras relaciones, tales como nuestros amigos, nuestra pareja o nuestra familia; e incluso si están incondicionalmente ahí para nosotros, deberíamos tratar de sacar lo mejor de estas.

Al comenzar a valorar y disfrutar los momentos que estamos viviendo en el presente con personas importantes para nosotros, es probable que fortalezcamos esas relaciones, lo cual puede darnos mucha satisfacción y felicidad.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Imujer.com

 

10 Abril 2018

Las canas no necesariamente tienen que ver con edad. Y es que, aunque en la mayoría de las personas surgen porque el paso del tiempo hace que las células pigmentarias del cuero cabelludo vayan muriendo hasta que el folículo se queda sin melanina -sustancia que le da color a la hebra-, hay veces que la genética interviene y las canas llegan antes de lo esperado.

Cuando esto ocurre, el cabello muestra otras señales de envejecimiento que pueden convertirse en un verdadero dolor de cabeza, según señala el peluquero Enrique Iglesias.

“Entre los signos de envejecimiento del cabello, además de las canas, podemos mencionar que el cabello se pone opaco, pierde el brillo, la suavidad y la elasticidad. Esto también depende mucho del trato que le demos con los químicos, porque cuando se abusa de ellos el cabello envejece más rápido”, explica Iglesias.

Más allá de la opción de lucir tus canas al natural o cubrirlas con tinte, el peluquero sugiere mantener el cabello canoso en buenas condiciones y para eso es necesario que intensifiques el cuidado y la hidratación. Las mascarillas de humectación profundas son ideales para aplicarlas una vez a la semana. Estas se deben usar a la par con un tratamiento más intensivo en el salón de belleza para tener como resultado un pelo saludable y lustroso.

“Hay que trabajar mucho con la hidratación, con productos que le devuelvan la suavidad al pelo. También hay procedimientos que son más profundos y que trabajan reparando la hebra. Algunos de esos que se aplican en los salones de belleza se conocen como la queratina, el bótox con colágeno y las células madres”, explica Iglesias.

Si te niegas a lucir una cabellera canosa, puedes optar por teñir la raíz o por hacerte “highlights”, de manera que puedas disimular los cabellos grises.

Además, Iglesias destaca que el envejecimiento se combate de adentro hacia afuera, por lo que recomienda una alimentación saludable y el uso de vitaminas y ácido fólico.

Si lo vas a teñir

Por más “de moda” que pueda estar el pelo grisáceo, nada te obliga a llevarlo si no quieres, sobre todo en este momento en el que las opciones para teñirlo son tan variadas.

Por un lado, puedes mantener el color que solías tener antes de las canas o probar con algún color diferente que van desde los más clásicos hasta los tonos fantasía, como azul, violeta, rosado, anaranjado y amarillo.

Si vas a hacer un cambio radical, lo más recomendable es ir donde un profesional para que lo realice tal y como se debe. Pero, si deseas retocar la raíz con el mismo color que tienes en el resto de la hebra, puedes hacerlo en casa.

El peluquero Alfredo Monterola, portavoz de L’Oreal París en Puerto Rico, señala que si vas a teñirte el cabello en casa tomes en cuenta los siguientes consejos:

-Cuando compres el producto, mires la caja que sea el tono que están buscando. Teniendo claro lo las diferencias entre los tonos que muestran entre el “before” y lo que es “after”.

-Cuida tu cabello con un champú y un acondicionador adecuado para que este en óptimas condiciones siempre.

-Ten a la mano más de una caja de tinte. Sobre todo, si tienes mucho cabello o si es largo porque no es agradable que los estés tiñendo y a mitad se te acabe el producto.

-Cuando es un retoque de canas no apliques en toda la hebra porque de lo contrario vas a obtener un tono más claro en el crecimiento y se pone más oscuro en la hebra porque estaremos aplicando tono sobre tono y entonces se ve más oscura.

-No es necesario pasar una peinilla para distribuir el color si saturaste bien la hebra con tinte.

Todo depende del crecimiento. La aplicación es bien individual pero no se recomienda aplicar un próximo tinte antes de dos semanas de haber aplicado uno.

-No laves el cabello con agua muy caliente porque arranca el color. Siempre es importante lavarlo con agua templada a fría para que esa cutícula selle y el color permanezca por más tiempo.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Imujer.com

 

08 Abril 2018

Te la pruebas, la pagas y te la pones. Algunos repiten esta fórmula sin pensar en las consecuencias, pero para los expertos está claro que las prendas nuevas tiene que pasar por la lavadora. ¿Por qué? Es imposible estar seguros de cuántas personas se probaron la misma pieza y esto puede transmitir liendres, sarna y otras enfermedades infecciosas.

Según dijo a La Nación el dermatólogo Ezequiel Struminger, no conoce casos de contagio que se hayan producido por usar ropa nueva sin lavar, pero no es descabellado que algo se pueda transmitir en el contacto con la piel.

Nunca tuve un paciente que haya llegado al consultorio por alguna alergia que tuvo después de ponerse ropa nueva. Hay una fantasía que tiene que ver con el ‘ve a saber de dónde viene’ y eso hace que se pueda contagiar, pero son fantasías paranoicas”, dijo Struminger.

El dermatólogo explicó que algo que sí puede pasar es que se contagie sarna con el contacto de un tejido y la piel pero “no sería lo común”. Sin embargo, para Struminger, “el sentido común nos dice que hay que lavar la ropa nueva” antes de usarla, sobre todo si es ropa interior. “Nadie se contagia una sífilis de un calzoncillo pero nunca sabes quién la usó”, explicó.

Lo cierto es que para que una bacteria o virus viva en una prenda, tiene que ser muy poderosa y es casi imposible que pase. Los hongos podrían subsistir, pero es necesario que la persona con la infección se frote la prenda antes de devolverla al perchero.

Otra razón para lavar la ropa antes de usarla es por los químicos que se utilizan al momento de fabricarla. Según Struminger, pueden provocarte una alergia incluso cuando te estás probando la prenda.

Si bien se está impulsando la fabricación de textiles que repelen los microbios, como dice el dicho, es mejor prevenir que lamentar. Lavar la ropa nueva antes de usarla es un pequeño gesto que podemos hacer para tener la conciencia (y la piel) tranquila.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

09 Abril 2018

Las algas marinas, una fuente de alimentación poco aprovechada y abundante en el estado mexicano de Baja California Sur, México, se han convertido en una alternativa de nutrición y salud para personas y animales gracias los esfuerzos de investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Con un alto contenido en minerales, carbohidratos, fibra, aminoácidos esenciales, ácidos grasos omega 3 y 6, betacarotenos y vitaminas, las algas buscan ser aprovechadas en la fabricación de pastas, pasteles y galletas, entre otros productos, por los Investigadores del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (Cicimar) del IPN en el estado.

“En México aproximadamente tenemos 1,200 especies de algas marinas en todas las costas mexicanas, pero la península de Baja California (noroeste del país) es algo especial porque la mayor abundancia algas lo tenemos en la región”, dijo en una entrevista con Efe Margarita Casas Valdez, integrante del Sistema Nacional de Investigadores.

“De las algas obtenemos productos de alto valor comercial como los alginatos y el agar, una especia de gelatinas que se utilizan tanto para la alimentación humana como para elaborar productos farmacéuticos y medios de cultivo además como forraje para el ganado y alimento para gallinas de postura y pollos en engorda y para camarón”, explicó.

La investigadora destacó que las algas cuentan con un “alto valor nutricional” y los catalogó como alimentos nutracéuticos, es decir, “tienen un aporte nutricional importante, pero también benefician la salud de los consumidores”.

Casas Valdez señaló que los aportes que reporta el consumo de algas son reducir los niveles de lípidos, colesterol y triglicéridos en la sangre, así como la obesidad abdominal. Además, sus ácidos grasos omega 3 y 6 ayudan al crecimiento del cerebro y mejoran la vista en el desarrollo temprano de los embriones.

También tienen propiedades antibióticas, antivirales, antifúngicas, antioxidantes, anticancerígenas, anticoagulantes, antitumorales, hipoglicémicas (que disminuyen el azúcar) e hipocolesterolémicas, y producen sensación de saciedad.

En tanto, Tonatiuh Chávez, doctor en Ciencias Marinas e integrante del proyecto, destacó la versatilidad de las algas: “Son plantas marinas y al igual que las terrestres hay un gran variedad de las cuales nos podemos alimentar y es tan fácil como recolectarlas, lavarlas y agregarlas a diferentes recetas”.

Chávez puso como ejemplo el sushi japonés y los caldos, platillo al que se pueden agregar y en el que su sabor no causa tanto impacto por su toque salado.

El equipo científico a cargo de Casas Valdez trabaja en el Laboratorio de Macroalgas en la ciudad de La Paz, capital de Baja California Sur, donde celebran jornadas de degustación de los alimentos que se elaborar a partir de la planta y en las que se da conocer su utilización para activar así la economía local.

El proyecto, que inició hace 25 años, en principio utilizó las algas marinas Sargassum (sargazo) y Macrocystis pyrifera (sargazo gigante) para alimentar cabras, ovejas y gallinas de postura a nivel experimental.

La investigadora recordó que existió una campaña para dar a conocer a los ganaderos de la región los beneficios de las algas en la dieta del ganado, sobre todo en la época de sequía, cuando disminuye la disponibilidad del forraje.

“Se comprobó de manera científica que las gallinas alimentadas con algas marinas produjeron huevos con 26 % menos de colesterol y lo mismo ocurrió cuando se incorporaron al alimento de los camarones, reduciendo en un 27 % el colesterol en los crustáceos”, apuntó.

Casas Valdez explicó que en México actualmente solo se cosechan tres especies de algas para utilizarlas en la producción de fertilizantes y aditivos para alimentos y “realmente no existe una cultura de consumo, como en países del continente asiático”.

Lamentó que se desaprovechen “porque las algas del género Ulva se encuentran en todas las costas de México” y su aporte nutricional es extenso.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: EFE

04 Abril 2018

Veamos si eres capaz de acertar en una pregunta que casi 150 médicos, nutricionistas y preparadores físicos respondieron mal.

La pregunta es sencilla: cuando alguien hace ejercicio y pierde peso, ¿a dónde se va esa grasa que perdió?

Tus opciones son:

a) La grasa se convierte en energía o calor

b) La grasa se convierte en músculo

c) La grasa se convierte en dióxido de carbono y agua

Si respondiste a o b, no te preocupes, eres parte de los 147 expertos que también se equivocaron en una encuesta que realizó el científico Ruben Meerman, investigador de la Escuela de Ciencias Biomoleculares de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia.

La respuesta más común fue que la grasa se convierte en energía, el problema es que esto va en contra de la ley de la conservación de la materia, a la cual obedecen todas las reacciones químicas.

En cuanto a la opción b, Meerman aclara que es imposible que la grasa se convierta en músculo.

La respuesta correcta es la c, lo cual convierte a los pulmones en “el principal órgano excretor de la grasa”, según explica Meerman en un estudio publicado en la revista British Medical Journal, en 2014.

“El agua que se forma puede ser expulsada a través de la orina, las heces, el sudor, el aliento u otros fluidos corporales”.

“Si pierdes 10 kilos de grasa, 8,4 kilos se expulsarán a través de los pulmones y los 1,6 kilos restantes se convertirán en agua”, escribió Meerman a mediados de marzo en el portal The Conversation.

“En otras palabras, prácticamente exhalamos todo el peso que perdemos”.

¿Por qué los médicos estaban equivocados?

De los 150 expertos encuestados, solo 3 respondieron correctamente.

Meerman condujo su encuesta entre especialistas australianos, pero según le cuenta a BBC Mundo, ha encontrado la misma concepción errónea en Estados Unidos, Reino Unido y varios países europeos.

 “La forma en la que actualmente las universidades enseñan el metabolismo se centra exclusivamente en la energía en la molécula que se metaboliza”, le dice Meerman a BBC Mundo.

Meerman se refiere a esto como el “mantra de energía que entra–energía que sale”. En su estudio, menciona que los cursos de bioquímica en las escuelas se enfocan mucho en la producción de energía.

Exhalar la grasa

Las conclusiones de Meerman se basan en que además de las comidas y bebidas que ingerimos, también debemos tener en cuenta el oxígeno que inhalamos.

Por ejemplo: si a tu cuerpo ingresan 3,5 kilos de comida y de agua, más 500 gramos de oxígeno, en total son 4 kilos que deben volver a salir.

“De lo contrario, ganarás peso”, escribe Meerman.

Según él, “perder peso requiere desbloquear el carbono almacenado en las células de grasa”.

Al respirar producimos carbono, entonces, ¿si respiramos más, perderemos más de esa grasa convertida en carbono?

“Desafortunadamente no”, escribe Meerman. “Respirar más de lo necesario solo causará hiperventilación, lo cual solo te causará mareo o un desmayo”.

“La única manera de que conscientemente puedas aumentar la cantidad de dióxido de carbono que produce tu cuerpo es moviendo los músculos”.

Además de hacer ejercicio, Meerman menciona otras formas en las que producimos dióxido de carbono.

Por ejemplo, una persona de uno 75 kilos produce unos 590 gramos de dióxido de carbono en estado de reposo.

“Ninguna píldora ni poción que puedas comprar podrá aumentar esa cifra”, aclara Meerman.

Al momento de quedarse dormido, una persona exhala unos 200 gramos de dióxido de carbono. Por su parte, el solo hecho de pararse y vestirse hace que se duplique el ritmo del metabolismo. Salir a caminar, cocinar o barrer, lo triplica.

Así, según Meerman, la clave para perder peso está en “comer menos y moverse más”.

“Cualquier dieta que suministre menos combustible del que quemas, logrará que el truco funcione”, concluye.

Redacción: Leo.com

Fuente: BBCMundo

06 Abril 2018

El ejercicio constante ayuda al organismo a sentirse mejor, a tener más energía y a vivir más, aseguró hoy el doctor Edward Laskowski en un comunicado de la Clínica Mayo divulgado en Ciudad de México.

“Si las ventajas del ejercicio pudiesen condensarse en un medicamento y embotellarse, probablemente sería el medicamento de mayor venta y más recetado de la historia”, señaló Laswoski, experto en medicina física y rehabilitación y además codirector de Medicina del Deporte de la Clínica Mayo.

Entre los principales beneficios de realizar actividad física constantemente está el control de peso, pues ayuda a prevenir su aumento o mantenerlo, indicó el médico.

“Cuando haces una actividad física, quemas calorías. Mientras más intensa sea, más calorías quemarás”, aseguró.

Explicó que si no se puede ir al gimnasio regularmente debido a la falta de tiempo, lo recomendable es mantenerse activo al subir escaleras o acelerar el ritmo al hacer actividades domésticas.

Aunado a ello, el ejercicio también combate enfermedades como la presión alta o las cardiopatías.

“Estar activo aumenta la lipoproteína de alta intensidad (HDL) o el colesterol “bueno” y reduce el nivel de triglicéridos no saludables. Esto provoca que la sangre fluya normalmente y, por tanto, reduce el riesgo de cardiopatías”, explicó.

Además, practicarlo de manera constante ayuda a prevenir o controlar una gran variedad de problemas de salud como accidentes cardiovasculares, síndrome metabólico, diabetes tipo 2, depresión, ciertos tipos de cáncer o la artritis.

El ejercicio, dijo el especialista, también mejora el estado de ánimo pues ejercitarse estimula varios químicos cerebrales que pueden inducir un mejor estado de ánimo y relajación, además de aumentar la confianza y autoestima.

Del mismo modo, el experto señaló que la actividad física da energía al cuerpo pues lleva oxígeno y nutrientes a los tejidos y ayuda a que el sistema cardiovascular funcione con más eficacia.

Otra de las ventajas es que para aquellas personas a las que les cuesta dormir, puede ayudar a evitar el insomnio y hacer que el sueño sea más profundo, sin embargo, advirtió, no es recomendable hacer ejercicio antes de dormir debido a que demasiada energía podría alterar el sueño.

Laskowski señaló que el ejercicio también puede hacer sentir a las personas con más energía y más atractivo “lo que tiene un efecto positivo en la vida sexual y puede aumentar la excitación en las mujeres y en los hombres disminuye las probabilidades de tener problemas de disfunción eréctil”.

Finalmente, el especialista explicó que el ejercicio puede ser divertido y promover la sociabilidad.

“Da la oportunidad de relajarse, disfrutar del aire libre o, simplemente practicar actividades que provocan felicidad. También puede ayudar a conectar con la familia o amigos a través de un encuentro social”, dijo.

El especialista recomendó realizar ejercicio con intensidad moderada por 150 minutos o 75 minutos de actividad vigorosa semanalmente.

Recomendó combinar ejercicios como correr, caminar o nadar con entrenamiento de pesas dos veces por semana, pero siempre consultar a un doctor si se empieza un programa nuevo o si se padece de una enfermedad crónica como cardiopatías, diabetes o artritis.

Redacción: Leo.com

Fuente: EFE

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