Santa Cruz de la Sierra
03 Noviembre 2017

El sueño se ha convertido en un tema fundamental para quienes se preocupan por la salud.

Cuánto dormimos y cuánto dejamos de dormir son cuestiones que cada vez más concentran la atención de la comunidad científica, así como de ciudadanos (insomnes o no) preocupados por su propio bienestar.

Pero ¿cuánto sabemos acerca del sueño y su impacto en nuestras vidas?

1. La importancia de descansar ocho horas (más o menos)

Una de las recomendaciones más extendidas sobre el sueño es la de dormir ocho horas cada noche.

El consejo se sustenta en investigaciones que indican que tanto quienes duermen mucho como quienes duermen poco tienen una mayor probabilidad de sufrir de ciertas enfermedades y de vivir menos tiempo.

Pero es difícil saber si es la falta de sueño la que causa la enfermedad o si se trata de un síntoma de un estilo de vida poco saludable.

Se asume que una persona duerme poco cuando de forma regular disfruta de menos de 6 horas diarias de sueño; mientras que se considera que duermen demasiado quienes lo hacen durante más de 9 o 10 horas al día.

En el caso de los niños, sin embargo, se recomiendan hasta 11 horas de sueño nocturno; mientras que los adolescentes deben hacerlo hasta por 10 horas.

Shane O`Mara, profesora de investigación cerebral experimental en el Trinity College de Dublín, explica que pese a las dificultades para determinar si la falta de sueño es una causa o un síntoma de una mala salud, son dos aspectos que se refuerzan mutuamente.

La gente que está menos en forma hace menos ejercicio, lo que les lleva a dormir mal, por lo que terminan exhaustos y, por tanto, son menos propensos a hacer ejercicio.

Los expertos saben que la falta crónica de sueño —esto implica privarse de una o dos horas de sueño diariamente durante un período de tiempo— ha estado vinculada por los científicos a una mala salud. Y no hace falta pasar días sin dormir para sufrir estos efectos negativos.

2. ¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando no duermes lo suficiente?

El sueño poco reparador ha sido relacionado con numerosos problemas.

 

Una revisión de 153 estudios en los que participaron más de cinco millones de personas encontró que no dormir lo suficiente estaba asociado de forma significativa con la diabetes, la alta presión sanguínea, las enfermedades de corazón y la obesidad.

Privar a las personas de suficiente sueño durante apenas unas pocas noches consecutivas puede ser suficiente para llevar a adultos saludables a un estado prediabético. Esta moderada privación de sueño dañó la habilidad de sus cuerpos de controlar los niveles de glucosa.

La privación de sueño debilita el sistema inmune haciéndonos presa fácil de infecciones. Además, las vacunas también son menos efectivas.

Una investigación demostró que aquellos participantes que dormían menos de siete horas tenían una probabilidad casi tres veces mayor de desarrollar un resfriado que quienes dormían siete horas o más.

Quienes no duermen lo suficiente también producen un exceso de la hormona ghrelina, vinculada con la sensación de hambre, y, al mismo tiempo, tienen una insuficiente producción de la hormona leptina, asociada con la sensación de saciedad, lo que podría contribuir con el riesgo de obesidad.

También hay vínculos con las funciones cerebrales e incluso con las probabilidades de sufrir demencia a largo plazo.

O’Mara explica que los residuos tóxicos se acumulan en el cerebro durante el día y que son vaciados del cuerpo durante el sueño. Así, si no duermes lo suficiente, terminas en un estado de ligera conmoción.

Los expertos tienen menos claridad sobre el impacto de dormir en exceso, aunque se sabe que está ligado a un peor estado de salud y a un mayor riesgo de declive cognitivo en los adultos mayores.

3. Se necesitan distintos tipos de sueño

Al dormirse, las personas pasan por distintos ciclos de sueño. Cada uno de estos dura entre 60 y 100 minutos y juega un papel distinto en muchos de los procesos que ocurren en el cuerpo durante el sueño.

La primera etapa en cada ciclo consiste en un estado relajado en el que estamos entre dormidos y despiertos. La respiración se desacelera, los músculos se relajan y cae la frecuencia cardíaca.

La segunda etapa se caracteriza por un sueño ligeramente más profundo. Te puede sentir despierto, lo que significa que muchas noches puedes estar dormido y no saberlo.

El sueño profundo caracteriza la tercera etapa. Es muy difícil despertarse durante este período cuando el cuerpo realiza el menor número de actividades.

Después del sueño profundo regresamos a la segunda etapa por unos pocos minutos y entramos en la etapa conocida como REM (movimientos rápidos de los ojos, por su sigla en inglés) que es cuando soñamos.

Los ciclos posteriores tienen periodos de REM más largos, por lo que dormir poco tiene un efecto desproporcionalmente mayor sobre esta etapa.

4. Quienes trabajan por turnos y tienen problemas de sueño se enferman con más frecuencia.

Los empleados por turnos que duermen poco a la hora equivocada del día pueden aumentar su riesgo de padecer diabetes y obesidad.

Quienes trabajan con horarios cambiantes tienen una probabilidad significativamente más alta de tener un estado de salud pobre.

También tienden a registrar más ausencias laborales por enfermedad, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas de Reino Unido.

5. Cambio de patrones históricos

En general, las personas tienden a irse a dormir al final de la tarde durante siete u ocho horas, pero eso no siempre fue así.

Según un estudio de Roger Ekirch, profesor de Historia en la Universidad Virginia Tech, hace cientos de años los humanos en distintas partes del mundo tendían a dormir durante dos períodos distintos por cada noche.

Ekirch descubrió que las personas tendían a dormir un primer bloque poco después de anochecer, luego se despertaban durante un par de horas y, finalmente, dormían durante un segundo bloque.

El experto cree que eso significa que el cuerpo tiene una preferencia natural por el sueño fragmentado, pero no todos los científicos están de acuerdo.

Otros investigadores han hallado que las comunidades modernas de recolectores y cazadores tienden a dormir en un solo bloque pese a no disponer de energía eléctrica.

Según Ekirch, el paso de dos etapas de sueño a una sola ocurrió en el siglo XIX debido a que el uso de la iluminación doméstica retrasó la hora de irse a dormir sin que se modificara la hora de levantarse.

6. Los teléfonos mantienen a los adolescentes despiertos

Los expertos señalan que los adolescentes requieren de hasta 10 horas de sueño cada noche, pero casi la mitad de ellos no lo consiguen, según datos del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido.

Los dormitorios están cada vez más llenos de distracciones como computadoras portátiles, tabletas o teléfonos celulares, haciendo difícil que los jóvenes descansen.

La luz azul que emiten los aparatos eléctricos hace que sintamos menos sueño, mientras que las actividades que realizamos antes de acostarnos —sea conversar con amigos o familiares o mirar la televisión— estimulan nuestro cerebro cuando debería estarse desconectando.

Ante esta situación, algunos expertos recomiendan una desintoxicación digital nocturna, dejando de utilizar estos aparatos electrónicos 90 minutos antes de irnos a dormir.

7. ¿Se duerme igual en todos los países?

Una investigación sobre los hábitos de sueño en 20 países industrializados encontró diferencias de hasta una hora en relación con el momento en el que la gente se acuesta y se levanta. Sin embargo, en general, la duración total del sueño era bastante similar en la mayoría de los casos.

Según los expertos, las influencias sociales —las horas de trabajo, los horarios escolares, los hábitos de ocio— juegan un papel mucho más determinante que el ciclo natural de luz y oscuridad.

En Noruega, donde el período de luz varía a lo largo del año de cero a 24 horas, la duración del sueño solo cambia en promedio una media hora.

De igual modo, un estudio sobre tres comunidades sin electricidad en Tanzania, Namibia y Bolivia, halló que la duración promedio del sueño era de 7,7 horas. Similar a la de los países industrializados.

Así, lo que tiende a variar ligeramente alrededor del mundo es la hora a la que nos acostamos y levantamos, mientras que el tiempo que dedicamos a dormir es muy similar.

8. Gente de diurna y nocturna

Siempre ha habido personas que tienden a funcionar mejor por las mañanas y otras que lo hacen por las tardes. Hay evidencias genéticas de ello. Pero la introducción de la luz artificial parece haber exacerbado ese efecto, especialmente para quienes prefieren acostarse tarde.

Se estima que 30% de las personas son mañaneras, 30% son nocturnas y el restante 40% se halla a medio camino.

Sin embargo, las personas tenemos cierto control sobre nuestro reloj biológico. Aquellos que tienden naturalmente a acostarse y levantarse tarde pueden intentar reducir su exposición a la luz durante las tardes y, al mismo tiempo, aumentarlo durante el día.

En Estados Unidos, un grupo de investigadores se llevó a un grupo de voluntarios a acampar a un lugar en Colorado en el que no tenían acceso a la luz artificial: apenas 48 horas bastaron para adelantar el reloj biológico de los participantes por casi dos horas.

Los niveles de melatonina, la hormona que le dice al cuerpo que se prepare para dormir, comenzaron a elevarse más temprano en los voluntarios, preparándolos así para dormir más cerca del atardecer.

Redacción: Leo.com.bo                               

Fuente: BBCmundo

31 Octubre 2017

Practicar sexo no es solo una actividad vinculada al plano del placer, ya que la frecuencia de esta actividad determina la buena o mala salud. La falta de actividad en esta área puede afectar a una persona de muchas formas, a nivel físico y emocional.

La actividad sexual activa el sistema inmunitario, disminuye la presión arterial y mejora la salud cardíaca.

Lo que sucede es que durante el coito, el cuerpo libera hormonas que ayudan a la relajación. La endorfina y oxitocina son dos de las hormonas que se "expulsan" en momentos de mucho placer. Además ayudan a combatir dolores y malestares físicos ya que funcionan como un analgésico.

Insomnio

La falta de sexo causa problemas para dormir y además provoca un descenso en la concentración, irritabilidad, fatiga, pérdida de reflejos y coordinación de movimientos como producto de un mal descanso.

Esto se debe a que durante el acto sexual se segrega oxitocina, una de las hormonas encargadas de aumentar la calidad del sueño. Por eso, la disminución de la frecuencia puede desencadenar esta problemática.

Migraña

Los neurólogos de la Universidad de Münster de Alemania realizaron un estudio en el que determinaron que la actividad sexual ayuda a eliminar el dolor de cabeza o las migrañas. Por eso, la falta de sexo puede favorecer este tipo de malestares.

Estrés

Los cambios de humor suelen ser uno de los indicadores más notorios. Altibajos en el carácter, aislamiento social y retraimiento suelen ser las señales más "obvias". Lo cierto es que aquel que se encuentra experimentando esta etapa difícilmente puede notar que está atravesando este momento.

Todas estas sensaciones generan estrés a nivel físico y emocional. Sin embargo, con el correr de los días y meses es posible que las emociones de índole negativa tales como el pesimismo y la irritabilidad se hagan cada vez más presentes.

Falta de brillo en la piel

Durante el acto sexual los poros de la piel se abren y van liberando impurezas, facilitando la eliminación de toxinas a través del sudor. La circulación sanguínea se activa y de esa forma hay una mayor "limpieza" de adentro hacia afuera.

Aislamiento

Dejar de relacionarse con el sexo opuesto en la "cama" de manera repentina o paulatina puede ocasionar aislamiento social. Esto se debe a que hay una baja en la producción de endorfinas, una de las sustancias encargadas de mantener el buen humor.

En casos extremos el individuo puede comenzar a experimentar soledad, depresión o ansiedad.

Redacción: Leo.com.bo                               

Fuente: imujer.com

30 Octubre 2017

¿Por qué una pareja que al principio se amaba tanto terminar por divorciarse? Muchas pueden ser las causas: que se acabó el amor, que ya no hubo entendimiento, que tuvieron diferencias irreconciliables, que ya no iban por el mismo camino… o que la genética influyó en esta decisión.

Una investigación realizada en conjunto por la Virginia Commonwealth University y la Universidad de Lund en Suecia encontró que los genes juegan un papel trascendental para no tener un matrimonio exitoso, tal y como sucediera en la mayoría de los casos, con sus padres.

Los investigadores analizaron los registros de población de Suecia y descubrieron que las personas que fueron adoptadas tenían una actitud muy similar a la de sus padres biológicos y hermanos carnales en cuanto al futuro de sus relaciones amorosas, sobre todo en aquellas que terminaron en separación.

Con esto, se podría dar un nuevo enfoque al tratar a las personas que pasan por un proceso como este, pues no necesariamente necesitarán ayuda psicológica para desistir o superar este hecho.

Redacción: Leo.com.bo                              

Fuente: imujer.com

28 Octubre 2017

La infidelidad, las mentiras, la falta de comunicación y demás son motivo suficiente para provocar una inevitable ruptura emocional en la relación, esta se vuelve la antesala a la separación definitiva de la pareja.

Algunas mujeres de forma involuntaria pueden provocar el sufrimiento de un hombre, a pesar de que no la haya engañado.

El corazón masculino puede sufrir lo suficiente con la indiferencia, la actitud de superación y el desprecio emocional que una mujer emite sobre un hombre.

Aunque ellos parezcan superados esto siempre les causará debilidad:

La independencia de la mujer:

A pesar de que se ha avanzado en el poder femenino, existen patrones que no puede detener que algunos hombres sufran por la independencia de su pareja; trabajo, carro, casa y dinero, todo ya que los hace sentir inferiores a la mujer que los acompaña.

Según datos de la Universidad de Nottingham este hecho puede causarles ansiedad y pánico.

No ser reconocido:

Cuando ellos sienten que se esfuerzan por dar lo mejor en la pareja y solo reciben reclamos o malas intenciones suelen sentirse despreciados, aunque no lo digan esto lo hace sufrir lo suficiente como para volverse inseguros en un extremo o agresivos en el otro.

Problemas económicos:

Este es el principal motivo por el cual las parejas logran separarse, paradójicamente el sustento de la familia sigue siendo un pilar en el hombre por lo que ellos suelen caer en momentos de angustia y estrés al pretender solventar a su familia y pareja.

Problemas laborales:

Este punto va de la mano al anterior, la pareja que tiene un trabajo que no le satisface puede sufrir de manera involuntaria, sentirse impotente y fracasado.

Una mujer puede tomarlo a su favor cuando busca acercarse y aconsejar a su pareja o cuando lo que quiere es hacer sentir mal a su acompañante. 

Tu ausencia:

Ellos podrán no decirlo, o no lo mostraran de manera directa, lo cierto es que una mujer que ha logrado enamorar a un hombre puede causar el peor de los sentimientos cuando se ausencia de el amor de su vida.

Si no siente orgullo:

Cuando están en una relación un hombre puede sufrir demasiado si su pareja no muestra orgullo por él. Cuando no lo presente en sus familiares o minimiza las acciones que hace para sentirse querido.

Ahí pueden aparecer reclamos, reproches o malos tratos, todo sobre los celos.

Que critiques a su familia:

Por sus acciones, formas de actuar, palabras que utiliza, carencias económicas etc., todo lo que sea que uses para ofender o criticar lo de su familia le hará daño, aún cuando diga que no le importa y anteponga a tu familia como igual.

Que dañes su autoestima:

“Que mal te vez por eso”, “no eres tan valiente como pensé”, “dijiste que nos ayudarías y o has hecho nada por nuestro bien”, y la lista de frases despectivas siguen.

Aunque ellos no lo digan esas palabras pueden ir dañando su autoestima impidiendo que ocurra de manera positiva para ellos.

No pedir disculpas:

Cuando un hombre se equivoca la mujer espera de manera inmediata una disculpa, pero cuando ocurre en la mujer, ellas suelen encontrar excusas para que eso no ocurra. La falta de humildad en la pareja lo hace sufrir y toma decisiones dolorosas, como la separación.

Redacción: Leo.com.bo                              

Fuente: imujer.com

27 Octubre 2017

Hay quienes se creen todos unos verdaderos casanovas o expertas en las artes amatorias, asegurando que nadie podría resistirse a pasar una noche de pasión con ellos, pues se consideran los amantes perfectos… aunque en realidad, quizá nadie se ha atrevido a hacerles ver sus errores en la cama.

Para que esto no se repita, Forktip, una famosa empresa de joyería asentada en Australia, realizó una encuesta a 5,000 adultos de aquel país, en donde se les preguntó algunos de sus hábitos sexuales y sobre todo, haciendo énfasis de cuáles son los peores errores que se pueden cometer durante el acto sexual.

Lo que ellas odian que de ellos durante el sexo

Ruidos en exceso o extraños

Eyacular antes de tiempo

Cambiar de posición con frecuencia

Tener el pene muy pequeño

Lo que a los hombres no les gusta que hagan las mujeres durante el sexo

Que lo hagan con flojera

Que hagan mucho ruido o gemidos raros

Que pongan excusas

Que tengan pechos muy pequeños

Además, la encuesta reveló otras cosas importantes, como las tres cosas que no les gustaría experimentar antes de tener sexo: Haber tenido o ido a una visita familiar, tener resaca o hambre en exceso.

Del otro lado de la moneda, los encuestados indicaron que las cosas que les gusta hacer antes de tener intimidad son beber alcohol o café, y por qué no, algunos indicaron que les gusta consumir algún tipo de droga.

Redacción: Leo.com.bo                              

Fuente: imujer.com

25 Octubre 2017

Aunque la noche sea la opción más común, cada pareja tiene su horario de preferencia. Y no son pocos los que prefieren la mañana. Es que el sexo matutino brinda más beneficios que durante la tarde o terminando el día. Otorga las energías necesarias para un buen despertar.

Diversos estudios indicaron que tener relaciones por la mañana contribuye a una mejor circulación de la sangre, fortalece los músculos y huesos, permite quemar calorías sin la necesidad de salir de la casa. También puede ser ideal para los hombres que tienen desafíos eréctiles y orgásmicos, debido a que muchos se despiertan con una erección.

El médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin opinó sobre la actividad y puntualizó: "La entrega espontánea del encuentro por la mañana no programado ayuda a que los cuerpos estén con menos inhibiciones, lo cual lleva a niveles más altos de excitación".

"El juego previo suele ser más corto, pero el coito es con más frenesí", amplió el especialista. Las poses pueden variar, se permiten las posiciones tranquilas. Sin embargo, cuando la mujer se despierta, no hay quien la pare. Según Ghedin, la mujer prefiere estar arriba, "moviéndose en forma enérgica junto con los movimientos de cadera del hombre".

¿Cómo hacerlo?

La terapeuta sexual Vanessa Marin recomendó algunos hábitos para hacer placentera la actividad. En principio, aconseja programar un tiempo, reservar un período matutino exclusivo para la pareja, el que en caso de no tener ganas de coito será igualmente un momento especial entre los dos. Sumarse a la ducha es otra de las alternativas.

"Sorprende a tu pareja despertándolo con algún tipo de contacto sexy. Bésele el cuello, deslice sus manos por las sábanas o incluso comience a realizar una presentación oral", dice la experta. Y acotó: "Dígale a su pareja que estaba teniendo un sueño sexy sobre ellos. Este es un gran truco para las personas que tienden a ser tímidas para iniciar el sexo".

En cuanto al ritmo, sugiere una mayor vigorosidad durante la semana laboral (el famoso quickie o "rapidito") y un modo más pausado en los fines de semana por disponer de más tiempo. Entre otros tips detalla además: no revisar el celular al despertar, ni preocuparse sobre cuestiones de trabajo porque la libido desaparecerá. "Primero, saluda a tu pareja y pasa unos minutos abrazándote y besándote. Te garantizo que tendrás una mañana mejor, incluso si no haces nada más", subraya la especialista en Lifehacker.

"Algunas mujeres experimentan problemas de lubricación en la mañana. La solución es simple: mantenga una botella de lubricante en su mesita de noche para un acceso rápido y fácil", comenta. Y con respecto al aliento, tener pastillas de menta al alcance, elegir posturas u opciones (como el sexo oral o la masturbación mutua) que no requieran besos, incluso aconseja mantener una relación en la que esté prohibido besarse.

El final del día es el momento de mayor acumulación de estrés y preocupaciones. Con tantas cosas en la mente, es difícil concentrarse en lo importante. Por la mañana, nada de esto es un problema. Además, si el sueño fue reparador, el cuerpo está descansado y mejor dispuesto al encuentro.

"El sueño es fundamental para el sexo, se producen distintos procesos fisiológicos que 'limpian' el cerebro de las impurezas que se han juntado durante el día, ayudando a estar más despejados, con mejor concentración y registro de las sensaciones eróticas", manifestó Ghedin.

¿A quiénes les gusta más? "En mi experiencia los hombres prefieren más el sexo matinal, están más despiertos y con más ganas. En cambio, las mujeres prefieren el sexo nocturno y un poco más de dedicación que el mañanero", concluyó.

Redacción: Leo.com.bo                              

Fuente: imujer.com

25 Octubre 2017

Buenas noticias para los caballeros que buscan tener una vida larga y plena, ya que de acuerdo a la ciencia, un verdadero “deleite” podría ayudarte a llegar a tener 80 y más.

En promedio, la esperanza de vida de los hombres es de 79 años, mientras que la de las mujeres es de 82, una diferencia que generalmente se debe a cuestiones genéticas, seguido del estilo de vida.

Hombres, si lo que quieren es vivir más años y de forma saludable y plena, aquí te dejamos seis cosas que debes de hacer, según la ciencia, para conseguir este objetivo.

1. Mirar fijamente los senos de una mujer

De acuerdo a un estudio publicado en 2012 por Archives of Internal Medicine estudió los efectos positivos que tiene esto en el pensamiento de los hombres. Se descubrió que mirar los pechos de una mujer provoca que los caballeros tengan una mentalidad positiva, lo cual les ayuda a mantener una salud cardiovascular estable.

2. Tener mucho sexo

Según un estudio, tener relaciones sexuales constantemente puede disminuir la tasa de mortalidad masculina hasta en un 50%. El sexo ayuda a promover el bienestar físico y disminuye el estrés, además que se libera serotonina, la hormona de la felicidad.

3. Casarse

Aunque no lo creas, una encuesta realizada a 127,000 estadounidenses encontró que los hombres que se casaron después de los 25 años tienen mayor probabilidad de vivir más tiempo que aquellos que tomaron dicha decisión siendo más jóvenes. Además tienen menos probabilidades de divorciarse.

4. Tener hijos

Otro estudio publicado en la revista Journal of Epidemiology & Community Health encontró que los hombres cuando llegan a los 60 años, los que habían tenido hijos, su esperanza de vida aumentaba dos años, y los que tenían 80, también veían un incremento de dos meses en dicho rubro.

5. Ser una persona responsable

En un experimento realizado en una residencia para adultos mayores se encontró que a aquellos ancianos que se les otorgó una planta para que la cuidaron mejoraron en aspectos como la socialización, el estado de alerta y distintas funciones en general.

6. Aumentar de peso luego de tener hijos

La mayoría de los caballeros suben unas cuantas libras luego de convertirse en padres, lo cual no siempre es malo, ya que de acuerdo al libro “How Men Age”, los hombres un tanto rechonchos son menos propensos a sufrir un ataque cardíaco o a desarrollar cáncer de próstata; además, según su autor, Richard G. Bribiescas, esas llantitas los hacen más atractivos ante la mirada femenina.

Redacción: Leo.com.bo                              

Fuente: isalud.com

24 Octubre 2017

Sí, la parte emocional suele ser la más afectada cuando se habla de infidelidad ya que se pierde la confianza en la otra persona y nace un sentimiento de rencor y decepción que no siempre se logra superar, reseña Soy Carmin.

Sin embargo, cuando una mujer decide dejar de lado ese conflicto emocional y da una segunda oportunidad a su pareja, no toma en cuenta los peligros a los que se expone al intimar con un hombre que le ha confesado haber tenido una o varias aventuras sexuales.

Las cifras son claras y alarmantes, según lo declarado por la ONU 8 de cada 10 mujeres infectadas con VIH y SIDA son casadas, un indicativo claro de que la promiscuidad y la infidelidad son algo común en muchos matrimonios y que las mujeres no se están cuidando a sí mismas desde el plano de salud sexual.

Cuando hay conocimiento de que tu pareja tuvo otras parejas sexuales antes o durante tu relación, lo mejor es recurrir a una evaluación médica profesional.

Es momento de dejar las penas por un lado y empezar a ver por nuestra propia salud, esto no solo se trata de lo “buena” o “mala” que puede ser la infidelidad, sino de los riesgos de perder la vida misma.

Redacción: Leo.com.bo                              

Fuente: imujer.com

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