Santa Cruz de la Sierra
11 Mayo 2018

Primera semana sin nada de alcohol: difícil. Decimoquinto día: ahí vamos. Vigésimo noveno y trigésimo: la magia se siente y el cuerpo lo agradece.

La ciencia lo ha demostrado: renunciar al alcohol durante un mes tiene un efecto significativo en nuestra salud.

Se trata del primer estudio que analiza exhaustivamente los efectos de la abstinencia de alcohol en un plazo corto en un grupo de personas consideradas sanas.

Los investigadores del University College London empezaron su estudio con un objetivo: “evaluar los cambios en los factores de riesgo metabólico y en los factores que estimulan el crecimiento del cáncer que se asocian con la abstinencia a corto plazo del alcohol”, señala el estudio.

Y lo que encontraron fue que la abstinencia de alcohol en personas que beben de forma moderada y alta tiene un impacto positivo en el colesterol, el peso corporal y la presión arterial.

Otro hallazgo importante de este estudio, publicado esta semana, es que observó “una disminución en la circulación de concentraciones de factores que estimulan el crecimiento del cáncer”.

“La información recabada apoya una asociación independiente que se ha establecido entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer y que apunta a un mayor riesgo de (desarrollar) enfermedades metabólicas como la diabetes de tipo 2 y la enfermedad del hígado graso”.

Los participantes

El estudio, liderado por los investigadores Gautam Mehta, Stewart Macdonald y Alexandra Cronberg, explica que el alcohol es una de las principales causas de discapacidad y de muertes prevenibles en todo el mundo.

“Por algunas décadas el alcohol ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud como un carcinógeno clase 1 y un reporte del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer y el Instituto de Investigación del Cáncer de Estados Unidos señala que hay evidencia convincente de que el alcohol está causalmente relacionado al cáncer de cavidad oral, faringe, laringe, esófago, pecho y colorrectal”, indican los autores de la investigación.

El estudio contó con la participación de 141 personas cuyo consumo de alcohol era moderado o alto, es decir que “en promedio bebían más del doble del límite recomendado en Reino Unido”, explica Andy Coghlan, de la revista especializada New Scientist.

Se trata, de acuerdo con Coghlan, de personas que ingerían alrededor de 30 unidades de alcohol a la semana: “unas 3 botellas de vino o más de 14 pintas de cerveza”.

De ese grupo, a 94 se les pidió renunciar completamente al alcohol por un mes y el resto continuó con sus patrones usuales de ingesta.

El primer grupo estaba comprendido por 43 hombres y 51 mujeres con una edad promedio de 45,5 años, mientras que el segundo grupo de 47 participantes estaba formado por 22 hombres y 25 mujeres, cuya edad media eran 48,7 años.

Las muestras de sangre de todos los participantes fueron tomadas al principio y al fin del mes y después se compararon los resultados.

Diabetes y peso

Los participantes que dejaron de consumir alcohol por un mes también vieron un efecto positivo en la forma cómo procesan la insulina.

La resistencia a la insulina o insulinorresistencia ocurre cuando el organismo no reacciona a la insulina, que es la hormona que segrega el páncreas para distribuir la glucosa en las células y que permite tener bajo control los niveles de azúcar en la sangre.

Esa deficiencia puede conducir al desarrollo de la diabetes del tipo 2.

“Nuestra información indica que el consumo de alcohol por encima de lo recomendado aumenta marcadamente el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2”, señaló Mehta, según reportó New Scientist.

El peso de los participantes también se vio beneficiado y no es la primera vez que se relaciona el alcohol con el sobrepeso.

El alcohol está lleno de calorías “vacías”, es decir, calorías con casi nada de valor nutricional que nos engordan y no nos satisfacen.

Una pinta de cerveza contiene alrededor de 200 kilocalorías, lo cual es similar a un paquete de papas fritas.

De acuerdo con la organización de caridad británica Cancer Research, si una persona que toma una copa grande de vino todos los días decide renunciar a ella por un mes, estará suprimiendo unas 10.000 calorías.

Si cree que tiene problemas con el consumo de alcohol lo más recomendable es que acuda al médico, quien le dará el mejor asesoramiento para disminuir su consumo.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: BBCMundo

26 Abril 2018

El desarrollo y mantenimiento de un cerebro sano depende de numerosos factores, entre ellos, de una alimentación saludable.

Más allá de gustos personales, tradiciones culinarias que abrazamos desde pequeños y convicciones particulares con respecto a los alimentos que elegimos comer y servir a nuestros seres queridos, existe un consenso general sobre cuáles alimentos son beneficiales para la salud y cuáles son responsables por el desarrollo de enfermedades crónicas, como la diabetes o la presión arterial. Del mismo modo, en la actualidad existe un consenso general en cuanto a los alimentos que favorecen el desarrollo y mantenimiento de un cerebro sano.

Alimentos de calidad con alto contenido de vitaminas, minerales y antioxidantes son preferibles a aquellos con alto contenido de azúcar o grasas. Numerosos estudios han comprobado los efectos negativos del consumo de una dieta alta en azúcares y su influencia en el cerebro, incluida su inferencia en la depresión y los cambios inexplicables en el humor.

Compartimos algunos de los alimentos que ayudan al mantenimiento de un cerebro sano:

Arándanos o “blueberries”. Conocidos también como “Brainberries”, por sus propiedades benéficas para el cerebro, los arándanos ayudan a proteger el cerebro de los efectos del estrés y de las condiciones relativas a la edad, como el Alzheimer y otros tipos de demencia. Varios estudios en animales encontraron que los arándanos ayudan mejorar las habilidades de aprendizaje y de coordinación.

Salmón. Pescados como el salmón son ricos en ácidos grasos Omega-3 (“fatty acids”), esenciales para la función cerebral. A la vez, Omega-3 es una substancia antiinflamatoria que también puede encontrarse en sardinas y arenques.

Semillas y frutas secas. Estas son buenas fuentes de vitamina E, relacionada a las habilidades cognitivas que decrecen con la edad. Se pueden comer tanto naturales, como tostadas, e incluyen a las nueces, las semillitas de girasol o de sésamo, los maníes y las almendras, entre otras.

    Brocoli. Contiene “Choline”, una substancia que ayuda a la memoria; así como vitamina K, que fortalece las habilidades cognitivas. El brócoli también contiene ácido fólico que puede ayudar a prevenir el Alzheimer. La falta de ácido fólico, por otro lado está relacionada a la depresión.

Avocados. Estudios encontraron que el avocado contribuye a bajar la alta presión. Los aceites del avocado son monoinsaturados, lo que contribuye a la circulación de la sangre. Una buena circulación sanguínea beneficia al cerebro. Los nutricionistas advierten del alto contenido calórico de la fruta, por lo cual se recomienda cuidar las porciones.

Chocolate negro. La comida sana también puede ser deliciosa. Los nutricionistas recomiendan el chocolate negro, o amargo, porque mejora las habilidades cognitivas y verbales. Una porción diaria de este tipo de chocolate contribuye a una buena circulación sanguínea al cerebro.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

20 Abril 2018

Somos lo que comemos: nuestra alimentación ayuda a nuestro cuerpo a realizar mejor, o peor, sus funciones. Por eso, si tienes problemas para conciliar el sueño, una buena idea sería revisar tu alimentación e incluir algunas de estas comidas que ayudan a dormir mejor.

Las nueces son una gran fuente de triptófano, un aminoácido que ayuda a crear serotonina y melatonina, las hormonas que controlan los ciclos de sueño. Incluso, unos investigadores de la Universidad de Texas descubrieron que las nueces contiene su propia fuente de melatonina.

 Almendras. Las almendras son ricas en magnesio, un mineral necesario para dormir mejor. Un estudio publicado en una revista especializada en medicina ortomolecular descubrió que cuando los niveles de magnesio están bajos en el cuerpo, es mucho más difícil dormir.

Queso. El mito de que un vaso de leche tibia te da sueño es real. Pero la verdad es que cualquier lácteo logra esa función. El calcio ayuda al cerebro a usar el triptófano que se encuentra en la leche para crear la melatonina. Además el calcio ayuda a regular el movimiento de los músculos.

Lechuga. Una ensalada para la cena podría agilizar tu sueño ya que la lechuga tiene lactucina, una sustancia relajante que afecta al cerebro de manera similar al opio.

Atún, Los pescados como el atún y el salmón son altos en vitamina B6, una sustancia que el cuerpo necesita para crear melatonina y serotonina. Otras comidas altas en esta vitamina son el ajo crudo y el pistache.

Arroz. El arroz tiene un alto índice glucémico, por lo que comerlo podría darte sueño según un estudio australiano.

Cereales. Un bowl de tus cereales favoritos podría ser la mejor forma de terminar el día, según la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos. El snack combina dos componentes importantes para conciliar el sueño: carbohidratos y calcio.

Té de manzanilla con miel. De acuerdo a los investigadores, tomar té está asociado al incremento de glicina, un químico que relaja los nervios y los músculos y actúa como un sedativo suave. El azúcar natural que está en la miel eleva levemente la insulina y permite que el triptófano entre más fácil al cerebro, de acuerdo a la nutricionista Lindsey Duncan en DrOz.com. Una combinación perfecta.

Kale. Esta supercomida está muy de moda y no es para menos. Entre sus muchas propiedades, el calcio que tiene sus hojas ayuda al cerebro a crear melatonina. La espinaca también es una gran opción.

Hummus. Los garbanzos también son grandes fuentes de triptófano, ¿qué mejor que comerlos triturados con un poco de aceite y limón?

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

 

19 Abril 2018

Las dietas nos obligan a dejar de lado muchos alimentos que nos gustan y nos hacen felices, pero como informa la página de la universidad de Harvard Medical School, hay muchos de ellos que son saludables y no deberíamos abandonar. Es más, deberíamos intentar incorporar la mayor cantidad posible todos los días.

 Para obtener información sobre qué alimentos contienen el mayor impacto nutricional, la nutricionista y profesora adjunta de Harvard, Teresa Fung, detalló cuáles son y qué beneficios nos traen.

1. Salmón: Wste pescado es una gran fuente de proteínas saludables, ácidos grasos omega-3 y vitamina D que fortalece los huesos. “Intenta comer al menos una vez a la semana”, sostiene Fung.

2. Coles de bruselas: Estas verduras tienen alto contenido de nutrientes. “Ofrecen un grupo completo de vitaminas, que incluyen vitamina A, vitamina C, vitamina K, potasio y ácido fólico”, dice. Son amargos y por eso mucha gente se resiste a comerlos, así que ella recomienda asarlos con una pizca de aceite de oliva y cubriendo con nueces picadas.

3. Arándanos: Son muy ricos en antioxidantes, vitamina C, vitamina A y fibra. Ella sugiere mezclarlos con alguna otra fruta y yogur natural para hacer un batido.

4. Frutos secos: Las almendras sin sal, las nueces y hasta los pistaches son un aperitivo saciante que proporciona una “infusión de aceites, proteínas y vitamina E muy saludables. Dependiendo del tipo de nuez que elija, una onza puede generar 200 calorías o más”, explica, así que el límite de su ingesta diaria es solo un puñado chico.

5. Yogur natural: Para obtener una dosis de probióticos saludables para el intestino, proteínas, calcio, magnesio, vitamina B12 y ácidos grasos esenciales, el yogur natural es ideal. “El problema es que algunas de las marcas tienen demasiada azúcar”, dice Fung.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

 

18 Abril 2018

¿A quién le amarga un dulce? Es una pregunta que muchos no tienen que pensar mucho para responder que a nadie o, por lo menos, a casi nadie. Tentaciones que hacen sucumbir constantemente a muchos que buscan disminuir el consumo de productos con alto contenido de azúcar refinada, como las bebidas carbonatadas o  energizantes, cereales secos azucarados y  dulces de repostería, entre otros.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hoy día, en promedio, cada persona consume unas 150 libras de azúcar refinada al año. Lo que equivale a entre 300 y 600 calorías por día. Una ingesta exagerada que, según los profesionales de la salud, es capaz de afectar severamente tejidos y órganos vitales.

Un consumo que aumenta las posibilidades de enfermarse a personas en riesgo de sufrir síndrome metabólico, un conjunto de dolencias que aumenta las posibilidades de desarrollar diabetes tipo 2, así como enfermedades coronarias y hepáticas. (El exceso de grasas en sangre o triglicéridos, colesterol alto, hipertensión, glucosa alta en sangre o grasa acumulada en el vientre, son algunos de los elementos claves para diagnosticar  este síndrome).

“En el individuo saludable, el consumo excesivo de azúcar se va a almacenar como grasa, lo que eventualmente va a llevar a sobrepeso u obesidad. Pero en la persona que tiene diabetes, si no hay suficiente insulina, esa azúcar va a comenzar a circular por la sangre y se deposita en venas y arterias, lo que  va causando  lesiones  que pueden llevar a diversos problemas de salud, como infartos o derrames cerebrales”, advierte la doctora Ada Laureano, profesora del programa de nutrición de bachillerato y de maestría de la Universidad del Turabo.

Pero, al parecer, también puede tener otros riesgos. Por ejemplo, en enero de este año un equipo de científicos de China y Reino Unido, publicó un artículo en la revista Diabetología del que se desprende  que cuanto mayor es el nivel de hemoglobina glucosilada —que refleja el contenido medio de la azúcar en el organismo  en los últimos tres meses— mayor es la velocidad de deterioro cognitivo del cerebro.

Mientras que una investigación publicada en octubre del año pasado en la revista científica Nature, aporta nueva evidencia sobre el rol de la glucosa y los cambios químicos y biológicos que se dan a nivel molecular en el organismo en relación con el desarrollo de tumores cancerosos.

Una de las teorías es que cuando  los niveles de azúcar en la sangre aumentan rápidamente, el cuerpo libera la dosis de insulina necesaria, acompañada de la emisión de otra molécula, llamada factor de crecimiento celular. Pero mientras el azúcar nutre los tejidos, la insulina y el factor de crecimiento tienen en común otro efecto: potenciar los factores de inflamación que estimulan el crecimiento celular y actúan como abono para los tumores.

Otra investigación, publicada por el Instituto Karolinska, en Suecia, sobre un estudio realizado entre 1997 y 2005, encontró que un elevado consumo de azúcar y alimentos azucarados aumentaba el riesgo de padecer cáncer de páncreas, de colon y de vejiga.

Por eso, si una persona está luchando contra el cáncer, recomiendan los profesionales de la salud, debería transformar su dieta hacia una lo más natural posible, en la que se excluya todo alimento que sea procesado o que sea alto en azúcar refinada.

El gusto por lo dulce

El consumo de alimentos con alto contenido de azúcar se asocia con placer porque favorece la liberación de endorfinas,  como la serotonina, que entre otras funciones fisiológicas, regula el estado de ánimo e interviene en el control del apetito, explica la endocrinóloga Myriam Allende, profesora en el Recinto de Ciencias Médicas y presidenta del Capítulo de Puerto Rico de la  American Association of Clinical Endocrinologists  (AACE).

Sin embargo, la especialista explica que aunque no hay duda de que el exceso de azúcar refinada tiene unos efectos en el organismo, hay  personas saludables y activas que lo pueden  metabolizar correctamente y no tienen problemas.

“El que comas un exceso de azúcar no te va a dar diabetes. Lo que pasa es que si consumes un exceso de calorías, eres sedentario y aumentas de peso, puede haber resistencia a la insulina y de ahí desarrollar diabetes tipo 2”, advierte la doctora Allende.

La resistencia a la insulina es una afección que se caracteriza por la deficiencia de los tejidos a responder a la insulina, resultando en disminución de la utilización de la glucosa y aumento en la liberación de glucosa hepática. Por lo tanto,  es un factor en el desarrollo de obesidad, diabetes tipo 2 y los desórdenes metabólicos más prevalentes.

En ese sentido, la endocrinóloga  explica  que la regulación del apetito y del peso es un sistema complejo  que depende de cientos de hormonas y neurotransmisores, del sistema circadiano y componentes del sistema nervioso central,  la genética, la cultura, el medioambiente y hasta  las bacterias intestinales.

“Todo esto va a determinar cuánto comes, cuándo dejas de comer y cómo metabolizas lo que te comiste. También apunta a las preferencias por el azúcar, las grasas o lo salado”, explica Allende, quien acepta que, en ese sentido, el azúcar podría considerarse como una sustancia adictiva.

Un  efecto  parecido al que sucede con la adicción a los alimentos, que se caracteriza por la ingesta excesiva y descontrolada de comida, indica  la licenciada Zuania Clemente, dietista clínica del Programa de Control de Peso del Hospital Auxilio Mutuo.

“Implica que hay una interacción bioquímica en el cuerpo que crea un deseo fisiológico para unos alimentos específicos, como  los  altos en azúcar o   en grasas”, coincide Clemente, quien dice que pasa lo mismo con la adicción al alcohol y otras sustancias.

“Si consumimos alimentos altos en azúcar y no realizamos actividad física, eso nos lleva a sobrepeso u obesidad debido a que el azúcar es un carbohidrato y su exceso se convierte en grasa. Esto desencadena en el desarrollo de otras condiciones como es la diabetes y las condiciones cardiovasculares, además de que se ha relacionado con ciertos tipos de cánceres”, agrega la nutricionista, quien dice que, en términos generales, un adulto puede consumir hasta 24 cucharaditas de azúcar al día.

“Por ejemplo, una lata de 12 onzas de una bebida carbonatada contiene 9.7 cucharadita de azúcar. O sea que si es una persona que consume tres de estas latas al día, consume unas 29 cucharaditas de azúcar al día”, advierte Clemente.

A tener en cuenta

Según la nutricionista clínica Zuania Clemente, la Asociación Americana del Corazón recomienda que las mujeres consuman  seis cucharaditas de azúcar al día y los hombres nueve.  Aquí otras consejos:

     Es  importante reconocer cuáles son los alimentos que tienen mucha azúcar añadida y se deben evitar o tener un consumo limitado. Entre ellos:

     Disminuye el consumo de bebidas carbonatadas, refrescos y jugos con azúcar añadida.

     Evita o reduce el consumo de  cereales secos azucarados,  chocolates, yogurt con sabor, bizcochos, galletas y otros dulces de repostería.

     Limita las granolas, alimentos congelados, las barras de cereales, las salsas BBQ, el kétchup, los aderezos, las frutas secas, las frutas enlatadas o en puré.

     Usa con moderación los endulzadores artificiales debido a que, aunque  no va a tener el efecto de aumentar los niveles de glucosa en sangre, tiende a endulzar más y  estimula el paladar a consumir  mayor cantidad.

     Deja de endulzar las bebidas calientes, como el té, café, cereales calientes que consumas en el día poco a poco. A medida que dejas  de lado el sabor dulce, podrás disfrutar   del verdadero sabor de las bebidas y alimentos. Intenta usar canela y especias que ayuden a darle sabor a tus bebidas.

     Adquiere la costumbre de consumir agua,  es mucho más saludable. Y cuando desees darte algún gusto prepara jugos de frutas recién exprimidas y diluye con agua.

     Cuando compres alguna bebida o alimento es importante leer las etiquetas nutricionales y solamente compra aquellos que dicen “sin azúcar añadida”.

     Para evitar consumir algo dulce, es recomendable consumir una fruta con un trozo de queso a modo de postre, en vez de  un helado, bizcocho, flan o cualquier otro dulce con alto contenido de azúcar.

     Enseña a tus hijos desde pequeños y no les ofrezcas  golosinas y dulces como premio. De esa forma no los asocian con momentos agradables. En vez, ofréceles  frutas.

     Evita tener en casa alimentos guardados que contengan azúcar añadida, dulces, caramelos, chocolates, etc.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

11 Abril 2018

Según un estudio realizado por investigadores del Campus de Investigación de Carolina del Norte de la Universidad Estatal de los Apalaches en Kannapolis, publicado en PLOS One, un banano podría reemplazar a las bebidas hidratantes deportivas, como Gatorade o Powerade, ya que la fruta es rica en carbohidratos y ayuda a acelerar la recuperación de los músculos durante y después del ejercicio. Además, proporciona beneficios antiinflamatorios.

Hace seis años estos mismos investigadores realizaron un experimento en el que concluyeron que el rendimiento de los ciclistas era mucho mejor si durante la carrera comían banano y no una bebida deportiva o agua. Además, descubrieron que sus cuerpos desarrollaron un nivel más bajo de inflamación.

Sin embargo, en aquella época quedaron muchas inquietudes. Sobre todo, si los carbohidratos ayudan a la recuperación de los atletas ya que, desde hace tiempo, se cree que comer o beber este tipo de nutrientes ayuda a que una persona continúe por más tiempo o pueda desarrollar con más intensidad el ejercicio.

El azúcar (glucosa, fructosa o sacarosa) es la fuente más conocida de carbohidratos. Pero, el obtenido de las bebidas deportivas no es natural. Estas se fabrican con aromatizantes y sustancias químicas que le ayudan a tener esas propiedades “nutritivas”.

“La mayoría de las frutas contienen mucha fructosa y también tienen otras sustancias naturales que podrían tener un impacto en el rendimiento deportivo y la recuperación”, explica el estudio.

Para este análisis, fueron requeridos 20 ciclistas, entre hombre y mujeres, que debían correr 75 kilómetros varias veces. Antes de iniciar la prueba y al finalizarla les hicieron exámenes de sangre. En la primera vuelta sólo se hidrataron con agua, mientras que en los otros recorridos bebieron agua, ocho onzas de una bebida deportiva y comían medio banano cada media hora.

El primer hallazgo es que al beber solo agua, el deportista presentaba altos niveles inflamatorios en la sangre, indicadores que bajaron al tomar bebidas deportivas o al comer frutas. También, los metabolitos tenían perfiles menos estresados cuando había carbohidratos en el cuerpo. Final del formulario

“Al analizar la enzima COX-2, que es la encargada de estimula la producción de prostaglandinas, nos dimos cuenta que era menor si se comía plátano… Es decir, esto reduce la inflamación… Aún no se sabe cómo la fruta logra afectar la expresión génica de las células después del ejercicio”, cuenta el estudio.

No obstante aún quedan dudas, como si la mitad de un banano cada media hora es la porción ideal de fruta durante el ejercicio; o explicar por qué éste reduce la hinchazón. Por tal razón, los investigadores concluyeron asegurando que estos temas serán estudiados en un futuro en el que se evaluarán las propiedades de más frutas.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

09 Abril 2018

Las algas marinas, una fuente de alimentación poco aprovechada y abundante en el estado mexicano de Baja California Sur, México, se han convertido en una alternativa de nutrición y salud para personas y animales gracias los esfuerzos de investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Con un alto contenido en minerales, carbohidratos, fibra, aminoácidos esenciales, ácidos grasos omega 3 y 6, betacarotenos y vitaminas, las algas buscan ser aprovechadas en la fabricación de pastas, pasteles y galletas, entre otros productos, por los Investigadores del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (Cicimar) del IPN en el estado.

“En México aproximadamente tenemos 1,200 especies de algas marinas en todas las costas mexicanas, pero la península de Baja California (noroeste del país) es algo especial porque la mayor abundancia algas lo tenemos en la región”, dijo en una entrevista con Efe Margarita Casas Valdez, integrante del Sistema Nacional de Investigadores.

“De las algas obtenemos productos de alto valor comercial como los alginatos y el agar, una especia de gelatinas que se utilizan tanto para la alimentación humana como para elaborar productos farmacéuticos y medios de cultivo además como forraje para el ganado y alimento para gallinas de postura y pollos en engorda y para camarón”, explicó.

La investigadora destacó que las algas cuentan con un “alto valor nutricional” y los catalogó como alimentos nutracéuticos, es decir, “tienen un aporte nutricional importante, pero también benefician la salud de los consumidores”.

Casas Valdez señaló que los aportes que reporta el consumo de algas son reducir los niveles de lípidos, colesterol y triglicéridos en la sangre, así como la obesidad abdominal. Además, sus ácidos grasos omega 3 y 6 ayudan al crecimiento del cerebro y mejoran la vista en el desarrollo temprano de los embriones.

También tienen propiedades antibióticas, antivirales, antifúngicas, antioxidantes, anticancerígenas, anticoagulantes, antitumorales, hipoglicémicas (que disminuyen el azúcar) e hipocolesterolémicas, y producen sensación de saciedad.

En tanto, Tonatiuh Chávez, doctor en Ciencias Marinas e integrante del proyecto, destacó la versatilidad de las algas: “Son plantas marinas y al igual que las terrestres hay un gran variedad de las cuales nos podemos alimentar y es tan fácil como recolectarlas, lavarlas y agregarlas a diferentes recetas”.

Chávez puso como ejemplo el sushi japonés y los caldos, platillo al que se pueden agregar y en el que su sabor no causa tanto impacto por su toque salado.

El equipo científico a cargo de Casas Valdez trabaja en el Laboratorio de Macroalgas en la ciudad de La Paz, capital de Baja California Sur, donde celebran jornadas de degustación de los alimentos que se elaborar a partir de la planta y en las que se da conocer su utilización para activar así la economía local.

El proyecto, que inició hace 25 años, en principio utilizó las algas marinas Sargassum (sargazo) y Macrocystis pyrifera (sargazo gigante) para alimentar cabras, ovejas y gallinas de postura a nivel experimental.

La investigadora recordó que existió una campaña para dar a conocer a los ganaderos de la región los beneficios de las algas en la dieta del ganado, sobre todo en la época de sequía, cuando disminuye la disponibilidad del forraje.

“Se comprobó de manera científica que las gallinas alimentadas con algas marinas produjeron huevos con 26 % menos de colesterol y lo mismo ocurrió cuando se incorporaron al alimento de los camarones, reduciendo en un 27 % el colesterol en los crustáceos”, apuntó.

Casas Valdez explicó que en México actualmente solo se cosechan tres especies de algas para utilizarlas en la producción de fertilizantes y aditivos para alimentos y “realmente no existe una cultura de consumo, como en países del continente asiático”.

Lamentó que se desaprovechen “porque las algas del género Ulva se encuentran en todas las costas de México” y su aporte nutricional es extenso.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: EFE

08 Abril 2018

Adoptar una dieta saludable para tu corazón a lo largo de tu vida puede ayudarte mucho a mantenerte en forma a medida que envejeces. “De hecho, la enfermedad cardíaca en gran medida es prevenible“, dice Walter Willett, M.D., profesor de epidemiología y nutrición en la escuela de salud pública T.H. Chan en Harvard. “Consumir una dieta saludable, combinada con no fumar y la práctica de ejercicio físico regular, puede prevenir aproximadamente un 80% de los casos de enfermedades cardíacas”.

Como regla general, una dieta saludable para el corazón se debe centrar en granos integrales, grasas saludables, proteína magra y frutas y vegetales de colores variados. Y debes limitar los carbohidratos refinados, azúcar y grasas saturadas.

Pero, ciertos alimentos son particularmente buenos para el corazón, ya que han sido asociados específicamente con arterias más limpias, reducción del colesterol, de la presión sanguínea y/o de la inflamación. Incorporar más de ellos a tu dieta saludable puede ayudar a disminuir tu riesgo de padecer una enfermedad cardíaca.

Sin embargo, el objetivo no es agregar más alimentos (y más calorías) a tu ingesta diaria sino usar estos alimentos saludables para el corazón para reemplazar los que no lo son tanto.

“No puedes esparcir nueces sobre un helado de chocolate con crema y pensar que estás haciendo algo bueno para tu corazón”, dice Alice Lichtenstein, D.Sc., directora y científica sénior en el laboratorio de nutrición cardiovascular en la Universidad Tufts. “Necesitas comer un puñado de nueces como merienda en lugar de un puñado de papas fritas, o agregarlas a una ensalada en lugar de queso”.

Así que cuando estés buscando opciones saludables para el corazón, aquí te presentamos 7 alimentos que se distinguen.

Avena

Todos los granos integrales son buenos para tu corazón (entre otras cosas). De hecho, un análisis de 14 estudios publicado en la revista Circulation en 2016, encontró que por cada porción de granos integrales consumidos a diario, el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular disminuyó un 9% (en comparación con no consumir granos integrales).

Pero la avena es un grano integral que merece un reconocimiento especial por su capacidad para reducir el colesterol.

“La avena es particularmente rica en fibra soluble,” dice Willet. “Y se ha demostrado que la fibra soluble se une al colesterol y lo mantiene fuera del flujo sanguíneo”. Existe suficiente evidencia que lo respalda por lo que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA)  permitió incliuir en la información de la etiqueta de la avena y de ciertos productos de avena la afirmación “puede ayudar a reducir el colesterol”.

Para obtener los beneficios, necesitas consumir al menos 3 gramos de fibra soluble por día, esa es la cantidad en 3/4 de taza de hojuelas de avena seca. Las personas que consumieron esa cantidad vieron sus niveles de colesterol LDL “malo” bajar un promedio de 9.6 mg/dL y el colesterol total por 11.6 mg/dL., según un análisis de 28 estudios que involucró a 2,519 personas que fue publicado en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition en 2014.

Manzanas

Según el Departamento de Agricultura, las manzanas son la segunda fruta más consumida (los plátanos o bananas son el número uno), y por suerte también ofrecen algunos beneficios importantes para la salud del corazón.

La fruta, especialmente en su cáscara, es rica en antioxidantes flavonoides, como quercetina y antocianinas (las manzanas rojas), que han sido vinculados a efectos cardio protectores.

Y un estudio de 160 mujeres postmenopáusicas en 2012 encontró que aquellas que consumieron 75 gramos de manzana deshidratada diario (equivalente a 2 manzanas frescas aproximadamente) bajaron su colesterol total en un 9% y el colesterol LDL 16% después de 3 meses. Después de 6 meses de comer una manzana por día, el colesterol total disminuyó por 13% y el colesterol LDL disminuyó 24%. Además, las manzanas son la principal fuente de fibra soluble, ya que una manzana mediana proporciona 1 gramo aproximadamente.

Sardinas

El pescado es la mejor fuente dietética de ácidos grasos omega-3, un tipo de grasa que puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedad cardíaca. La Asociación estadounidense del corazón recomienda consumir 2 porciones de pescado de al menos 3 1/2 onzas a la semana.

Según un análisis de 14 estudios que involucró un total de 1,378 personas, publicado en la revista Atherosclerosis en 2017, aquellos que consumieron entre 0.7 y 5 onzas de aceite de pescado diario mostraron mejoras significativas en los niveles de triglicéridos y colesterol HDL. Los triglicéridos bajaron un promedio de 9.7 mg/dL, y los niveles de colesterol HDL subieron en promedio de 2.3 mg/dL.

Desafortunadamente, algunos tipos de pescado ricos en omega-3 tienen demasiado mercurio (como la macarela o el atún blanco) o son caros (como el salmón). Las sardinas son una opción baja en mercurio y tienen casi 1,000 mg de omega-3 en solo 3 1/2 onzas. Además no son caras y como vienen en lata son convenientes.

Nueces

Las nueces son una buena fuente de grasas no saturadas así como fibra, proteína y una variedad de minerales y antioxidantes.

Las nueces en particular pueden tener una pequeña ventaja gracias a sus altos niveles de ácido alfa-linolénico antiinflamatorio, un tipo de grasa omega-3 que se encuentra en los alimentos vegetales. Según un estudio publicado el año pasado en la revista médica Journal of the American College of Cardiology, las personas que consumieron una porción de 1 onza de nueces 5 o más veces a la semana disminuyeron 14% el riesgo de enfermedad cardiovascular (cardiovascular disease, CVD) que aquellos que no comían nueces. Pero aquellos que consumieron una o más porciones de nueces por semana tuvieron una disminución de un 19% en el riesgo de CVD.

Otra revisión publicada el año pasado en la revista Clinical Nutrition encontró que el consumo de nueces ayuda a mejorar la función endotelial, lo que significa un mejor flujo sanguíneo a través de tus vasos sanguíneos y en tu corazón.

Lentejas

La categoría de alimentos conocida como legumbres o leguminosas (que incluye lentejas, frijoles, garbanzos, y guisantes secos) es reconocida por sus beneficios a la salud del corazón.

Estas proteínas vegetales son bajas en grasas, ricas en fibra y ricas en nutrientes como el potasio y la vitamina B folato que se ha vinculado con una presión arterial baja.

Según un análisis de 26 ensayos clínicos aleatorios de 2014 una porción de legumbres por día (aproximadamente 2/3 de taza) disminuyó el colesterol LDL por un 6.6 mg/dL.

Si bien puedes aprovechar el poder de las legumbres consumiendo cualquier variedad, las lentejas tienen una gran ventaja: Estas son rápidas. A diferencia de la mayoría de los frijoles secos que requieren remojarse y cocinarse por al menos una hora, las lentejas solo necesitan un rápido enjuague y se cocinan en menos de 20 minutos.

Arándanos

Las moras o bayas (de todos los tipos) obtienen algo de atención bien merecida por sus beneficios para la salud del corazón. Obtienen sus colores, rojo y azul, de los antioxidantes antocianinos.

Los arándanos tienen uno de los niveles más altos de antocianinas, con 120 mg por media taza. Algunos ensayos clínicos han demostrado que una ingesta alta de antocianinas puede ayudar a disminuir la presión arterial, el colesterol LDL y además reduce la inflamación. Un estudio que dio seguimiento a más de 150,000 hombres y mujeres por 14 años en el 2011, encontró que aquellos que consumen más de una porción de arándanos por semana tienen un 10% de disminución en la hipertensión comparado con aquellos que no comían arándanos.

Col rizada (kale)

Los vegetales de hoja verde oscura son el grupo de alimentos universalmente saludables, ricos en muchos nutrientes beneficiosos. Y todos tienen grandes dosis de magnesio y potasio, ambos de los cuales son importantes para ayudar a regular la presión arterial.

Entre los vegetales de hoja verde, la col rizada se destaca del resto pues también contiene niveles altos del antioxidante luteína. La luteína recibe mucho del crédito por su papel en ayudar a prevenir la degeneración macular. Además, varios estudios han vinculado los niveles altos de este pigmento amarillo en la sangre a una disminución de los niveles de los marcadores inflamatorios y de la arteriosclerosis.

Pero debes notar, que la col rizada tiene altos niveles de vitamina K y consumir mucho de esta vitamina puede interferir con los medicamentos anticoagulantes, especialmente si de repente consumes demasiado. Así que si tomas estos medicamentos, consulta con tu médico antes de darte un atracón de ensalada de kale.

Redacción: Leo.com

Fuente: Isalud.com

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