Santa Cruz de la Sierra
11 Junio 2018

Cada año se gasta en el mundo US$8.000 millones en lápices labiales. Una cifra sorprendente para un producto que por siglos fue considerado tabú.

El gusto de las mujeres por pintarse los labios es muy antiguo, incluso en las primeras civilizaciones se hallaron pruebas de esta práctica.

No obstante, el uso del lápiz labial se masificó en la era moderna, cuando se convirtió en el negocio multimillonario que es hoy.

Los primeros indicios del uso de color en los labios se remontan a la antigua Mesopotamia, hace 5,000 años, donde tanto hombres como mujeres se pintaban el rostro.

Se cree que los antiguos sumerios fueron los primeros en inventar un pintalabios, aunque pasarían muchos siglos antes de que este producto adquiriera su reconocida forma tubular.

También variaría mucho a través de la historia el contenido de la pintura utilizada.

En el caso de los sumerios, usaron joyas semipreciosas trituradas, que colocaban no solo en los labios sino también alrededor de sus ojos.

En cambio, los antiguos egipcios, que utilizaban esta práctica como forma de mostrar estatus, trituraban insectos para obtener un tinte rojo.

El ejemplo más famoso es el de Cleopatra, cuyo pintalabios estaba hecho de escarabajos y hormigas.

Para lograr un efecto brillante se empezó a agregar una sustancia obtenida de las escamas de peces.

El lápiz labial sólido se inventó en el siglo X en Medio Oriente, durante la Era de Oro islámica. Tenía forma de crayón y estaba envuelto en seda, así que era frágil y no era fácil de trasladar.

Muchos historiadores atribuyen su creación al cosmetólogo árabe Abu al Qasim al Zahrawi.

De Isabel I a Elizabeth Arden

En Europa, pintarse los labios se hizo popular en el siglo XVI cuando la reina de Inglaterra, Isabel I, impuso la moda de pintarse el rostro de blanco y los labios de rojo brillante.

En esa época el pintalabios ya se hacía con tinturas de plantas mezcladas con cera de abeja, un producto que habían incorporado los chinos siglos antes para proteger la delicada piel de los labios.

Durante la dinastía Tang, entre los siglos VII y X, también se comenzó a agregar aceites perfumados a los pintalabios, para hacerlos más sensuales.

En la era isabelina solo las mujeres de clase alta y los actores utilizaban maquillaje.

En los siglos posteriores, el uso de lápiz labial estuvo mal visto. Se consideraba que solo los actores y los grupos marginales, como las prostitutas, usaban cosméticos.

Además, estos productos comenzaron a fabricarse utilizando materiales tóxicos, como el plomo y el bermellón.

En algunas sociedades, los pintalabios directamente fueron prohibidos y se acusó a las mujeres que los usaban de ser brujas que querían tentar a los hombres para que se casaran con ellas.

Quizás el uso más interesante del lápiz labial es el que le dieron las sufragistas en Estados Unidos, que desafiaron esa prohibición machista.

Para ello contaron con el apoyo nada menos que de Elizabeth Arden, quien ya estaba rompiendo estereotipos al convertirse en una empresaria que fabricaba y vendía cosméticos.

En 1912, Arden repartió pintalabios rojos a las sufragistas que marchaban por las calles de Nueva York para exigir el voto femenino.

El negocio despega

Pero Arden no fue la primera que comercializó este producto de belleza.

Fueron los franceses, más específicamente la compañía de cosméticos Guerlain, los que empezaron a vender lápiz labial en 1870. El primero se llamó Ne m’Oubliez Pas (No me olvides).

Otro momento importante en el desarrollo de este producto fue la invención del contenedor metálico en forma de tubo, aún utilizado hoy, que hizo posible que el pintalabios se pueda llevar en la cartera.

El icónico envase fue creado en 1915 y muchos atribuyen su invención al estadounidense Maurice Levy. En 1923 el primer contenedor giratorio fue patentado, también en EE.UU., por James Bruce Mason Jr.

En los años 30, Max Factor comercializó los primeros brillos labiales.

Para entonces, el lápiz labial había dejado definitivamente atrás su reputación negativa.

De hecho, se tornó tan popular que hasta se usó como arma para levantar la moral durante la Segunda Guerra Mundial.

Incentivadas por Winston Churchill -que no incluyó los pintalabios entre los artículos racionados en Reino Unido- las mujeres británicas eran instadas a mantener su apariencia lo mejor posible, a pesar de los bombardeos.

 “Beauty is your duty!” (“¡La belleza es tu deber!”) rezaba una consigna de la época, que buscaba dar una buena imagen del país en el exterior.

Las mujeres cumplieron: quienes no podían comprar lápices labiales utilizaron hollín, carbón vegetal y hasta remolacha para pintarse los labios.

Y cualquier sobra de pintura de labios era reciclada: se derretían todos los restos en un frasco para que se solidificaran de nuevo.

Accesible

Según la empresa de análisis de mercado P&S Market Research, uno de los motivos por los que los lápices labiales siguen siendo tan populares es su accesibilidad.

“Es uno de esos productos de estilo de vida que es asequible para todo individuo de cada sección de la sociedad”, señaló en un informe sobre esta industria.

Además, explicó por qué pronostica que la demanda por este producto, tan antiguo, seguirá aumentado.

“El mayor número de mujeres trabajadoras (…) la creciente urbanización, la mejora en el estilo de vida y la tendencia a publicar fotos en las redes sociales son los factores clave que fomentan el uso”, afirmó.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente:  BBCMundo

21 Mayo 2018

La depresión vaginal sí existe. Si bien es difícil de explicar, esta afección, que afecta a muchas mujeres en todo el mundo, se caracteriza por un intenso dolor crónico.

Este dolor en la zona vaginal que aparece sin avisar y puede durar días o meses. Algunas mujeres lo han descrito como dolor similar al de un parto sin epidural.

Esta condición se denomina Vulvodina y es padecida por alrededor de 200 mil a 6 millones de mujeres en el mundo.

También se presenta ardor y quemazón en la vagina que asemeja el de una infección por lo cual muchas mujeres lo tratan incorrectamente.

Remedios

Los expertos y ginecólogos no han encontrado aún una cura certera que funcione a la perfección cuando se padece de Vulvodina. Sin embargo, hay quienes recomiendan tratarlo como una depresión estándar y recetan  tomar antidepresivos, aclarando que esto sólo ayudará con la disminución de los dolores pues es tan solo una parte del tratamiento.

Tener relaciones sexuales puede ayudar también. Aunque el dolor haga que las ganas de tener sexo disminuyan o desaparezcan, los doctores afirman que al tener relaciones el nivel de colágeno y células que se producen en esta área mantienen el flujo de la sangre a un nivel  alto en la vagina, ayudando a mitigar un poco el dolor.

Motivos

Tras muchos estudios analizando la patología, los síntomas y qué lo provoca, nadie parece saber qué cuál es la causa de su padecimiento.

Los niveles de sangre de la mujer y el ph de la vagina no dan ninguna indicación que apunte a un motivo en especifico por la que exista la depresión vaginal, simplemente llega sin avisar y se va de la misma manera.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Imujer.com

14 Mayo 2018

¿Puedes creer que alguien sea capaz de pagar miles de dólares para encontrar el amor de su vida? Al parecer hay quienes están dispuestos a hacerlo. Quedé sorprendida cuando leí sobre una casamentera o “matchmaker” en Nueva York, cuyos servicios para encontrar pareja pueden costar hasta medio millón de dólares.

La carrera de esta casamentera es de más de 20 años y ha producido más de 800 matrimonios. Su clientela está compuesta mayormente por hombres y dado a su éxito, las mujeres solteras deberían prestarle atención a sus consejos.

Ella dice que el principal requisito que los hombres solicitan es que la mujer con la que van a salir tiene que estar en forma, ¡o sea flaca!. Aquellas que tengan unas libritas de más tal vez dicen: “Soy como soy y al que no le guste, se lo pierde”, pero la dura realidad es que las apariencias sí cuentan en nuestra sociedad.

No será justo, pero yo no hice las reglas.

El gusto masculino puede aparentar ser muy exigente, no obstante, nosotras somos más exigentes que ellos. Es fácil cumplir con los requisitos principales de un hombre ya que cualquier mujer puede ser flaca si se lo propone. Sin embargo, los atributos que una dama pide de un hombre son mucho más difíciles de encontrar, nosotras buscamos un ser humano “con sustancia” es más importante que el hombre tenga buen sentido del humor, sea inteligente, trabajador, espléndido, fiel, romántico, detallista y buen amante, en vez de ser musculoso.

Un cuerpo bonito no es la base para una relación duradera. Tu intelecto, corazón y personalidad son más importantes que tu imagen, pero piensa en tu apariencia física como la puerta que invita a que los demás se acerquen a descubrir tus buenas cualidades.

Por eso si tienes sobrepeso, decídete a “cerrar el pico y mover el esqueleto”. Hazlo por ti,  no solo mejorará tu suerte en el amor y estarás saludable, sino que te sentirás bien contigo misma.

Tampoco tienes que estar “como un palillo de dientes”, pues al hombre latino les gustan las mujeres ¡con “carne” y con “chispa”!.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Imujer.com

18 Abril 2018

No hay mujer que no salga de casa sin su bolsa, en la cual, como si fuera la mítica “Mary Poppins”, cargan con todo y de todo: llaves, teléfono, maquillaje, cartera, entre otros artículos que hacen que un bolso más bien parezca una maleta de viaje.

Sin embargo, quizá no te hayas puesto a pensar el daño que te haces. En los últimos años, se ha puesto de moda andar luciendo por la calle bolsos voluminosos, los cuales parecen ser útiles y prácticos para quienes andan todo el día de arriba para abajo.

En seguida, te contamos algunos de los problemas físicos que puedes presentar si vas de un lado para el otro con un bolso pesado todos los días.

1. Dolor de espalda. Un bolso pesado hará que camines mal, haciendo que te inclines hacia un lado por el peso, lo cual puede provocarte severos dolores de espalda.

2. Mala postura. Los bolsos pesados la generan a largo plazo y lo peor es que te acostumbras a ella.

3. Dolor en el hombro. Cargar la bolsa en un solo hombro puede generar dolor en esta zona. Para evitar esta situación, lo mejor es distribuir el peso y realizar masajes.

4. Contracturas en el cuello. Para evitarlas, debes recordar que el peso de tu bolsa no debe exceder el 10% de tu propio peso.

5. Dolor de cabeza. Debido a la presión que se genera sobre los hombros, la espalda y el cuello, algunos padecen fuertes dolores de cabeza.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

10 Abril 2018

Muchas mujeres se sienten cómodas en estar de moda en el circulo de los chicos, son carismáticas y siempre están mostrando el lado divertido de ellas. Pudieran ser solo eso, pero a los ojos de algunos hombres, ellos las ven como una oportunidad de conseguir fácilmente lo que quieren. Ahora si que a quien le dan pan que llore, este dicho es mas que bien conocido por los hombres.

¿Qué es lo que ellos ven en ellas que les hace pensar que son mujeres fáciles?

1. Ellos piensan que si las atienden durante algunos días, consiguen lo que quieren y ahi se ven. ¡La que sigue!.

2. Si una mujer dice no ser mojigata, ellos piensan que es  mejor que ellas haga el trabajo, directo y sin discurso así queda claro que será un encuentro casual, sin compromiso y que es algo pasajero, algo de fácil acceso.

3. Una mujer que se dice independiente y que hace las cosas mas facil para el hombre, es muy probable que nunca se le tome en cuenta para algo serio.

Esto es lo que se le sugiere a las mujeres

1. Que la vestimenta sea casual y si quieres vestir sexi, trata de que exista un equilibrio.

2. Deja de estar llamando la atención con todos,  mejor se precavida y mide tus limites para que no se de un mal mensaje de ti.

3. Cuida lo que dices y como lo dices, porque se puede interpretar de distinta manera y cualquier hombre te pudiera faltar el respeto.

4. SI bien es cierto que no quieres una relación seria, también es muy cierto que te des el lujo de escoger y que no a todos les digas si.

5. Si el hombre lo acabas de conocer, no salgas con el, date tu tiempo hasta que te sientas segura y veas quien es realmente esta persona.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: enpareja.com

06 Abril 2018

La mayoría de los padres está dispuesto a reconocer que los hijos generan bastante trabajo, pero por lo general también sienten que la experiencia tiene mucho más de bueno que de malo.

Pensar lo contrario es prácticamente inconfesable. Pero también hay mujeres que lamentan haberse convertido en madres.

BBC Mundo te trae el testimonio de tres mujeres que le contaron a Jean Mackenzie, del programa Victoria Derbyshire de la BBC, cómo es desear en secreto nunca haber tenido hijos.

Raquel

“Si pudiera retroceder el reloj, no tendría hijos”, confiesa Raquel, quien actualmente ronda los 50 años.

Pero tiene tres -el menor tiene 17-, y la mayor parte del tiempo los ha criado como una madre soltera, lo que no hizo las cosas más fáciles.

“Hubo veces en que no me sentí lo suficientemente madura como para ser responsable por alguien, por esa personita que me necesitaba para vivir”, cuenta.

“Se sentía como un círculo eterno en el que ponía un biberón o comida en su boca para que luego saliera por el otro lado y pensaba: ¿en qué momento puede algo de todo eso volverse divertido?”, recuerda.

“Tenía ganas de gritar que la realidad no es como tan buena como dicen. Si eres del tipo maternal, perfecto, tienes todo lo que querías; pero si no tienes el instinto, lo único que hiciste es atraparte a ti misma“, opina.

Raquel admite que no pensó bien cómo tener hijos podía afectar su vida. Si lo hubiera sabido, no los habría tenido.

“Pero me siento culpable diciéndolo, porque la verdad es que amo mucho a mis hijos“, dice.

“Sientes que no has sido una buena madre y esa es una culpa que siempre te acompaña, que nunca se va, y te preguntas si ellos lo saben”, confiesa.

“Pero la vida no debería obligarte a renunciar a tu vida, tu libertad, para que ellos puedan tener una vida”.

Esto es algo difícil de admitir, porque “la gente asume que no eres buena persona”.

Y Raquel quiere desesperadamente que las mujeres que siente igual no sean vilipendiadas.

“Me sentía muy sola, sentía como que había algo malo conmigo. Pero si hubiera podido hablar de ello y alguien me hubiera entendido, tal vez me habría resultado más fácil lidiar con la maternidad”, concluye.

¿Qué tan común es el sentimiento?

Es imposible saber cuántas mujeres se sienten así, porque muy pocas hablan abiertamente del tema.

Pero en una encuesta realizada en 2016 en Alemania, el 8% de un total de 1,200 consultadas dijo que lamentaban haberse convertido en madres.

Y en 2015 la socióloga israelí Orna Donath publicó un estudio con mujeres que lamentaban haber tenido hijos, describiendo este “deseo de revertir la maternidad” como “una experiencia maternal inexplorada”.

Las mujeres que admiten ese sentimiento sostienen que es algo muy diferente a la depresión posparto.

Alison

“Solo vi a la familia feliz con la casita y el jardín, con los niños que iban contentos a la escuela: el cuento de hadas”.

Alison fue adoptada y de pequeña, siempre soñó con tener su propia familia.

Así que no fue hasta que tuvo a su primer hijo que se dio cuenta de que no era del tipo materno.

Y desesperada por salir de casa y escapar a su nuevo rol, solo se tomó seis meses de subsidio antes de regresar al trabajo.

“A veces me tomaba el día libre y lo dejaba con la niñera, para tener el día para mí sola”, confiesa

“No es que no quisiera pasar tiempo con él, pero no sabía qué hacer, no era buena inventando juegos“, cuenta.

Como no quería que su hijo creciera sin hermanos, Alison y su esposo tuvieron otro niño. Ambos están ya en la universidad.

Pero ella admite que si hubiera sabido lo que sabe hoy, nunca se hubiera convertido en madre.

“Los deseos y necesidades de otros siempre son más importantes. Mi mantra por las últimas dos décadas ha sido ‘si los demás están contentos, entonces yo estoy contenta’, lo que a veces es un poquito irritante”, explica.

“Podría haber tenido una mejor carrera. Pero me tocó llevarlos y buscarlos en la escuela durante 15 años, lo que limita mucho profesionalmente”.

Alison deja rápidamente en claro lo mucho que ama a sus dos hijos, pero admite que en realidad era demasiado egoísta para tenerlos.

“Resentía su intrusión en mi tiempo”, confiesa.

Para ella, muchas mujeres no hablan del tema por que tienen miedo a ser juzgadas. “No quieren ser vistas como egoístas. La implicación es que si no querías hijos, entonces eres una mala madre”, lamenta.

Joy

Joy, quien tuvo a su hija hace 20 años, se dio cuenta bastante temprano que no quería ser madre.

“Todo el mundo habla de como les entregan al niño y sienten esa fabulosa corriente de amor que les recorre el cuerpo. Yo no sentí nada de eso. Simplemente parecía una inmensa responsabilidad“, cuenta.

A Joy todavía le cuesta recordar con cariño los primeros años de su hija.

“Fue duro, una lucha diaria por salir adelante”, recuerda.

“Me imagino que todas las madres pasan algo parecido, pero en mi caso no encontraba nada que pudiera decir que disfrutara de verdad. Era deprimente”, dice.

Joy cree que a ella le falta el instinto materno que hacer que otras madres disfruten a sus hijos.

“Durante mucho tiempo me pregunté si (las otras madres) en realidad estaban bromeando al decir que las cosas eran tan maravillosas como las pintaban y si en realidad alguna vez iban a ser honestas conmigo”, admite.

“Parecía que no tenía la capacidad de ser este tipo de madre cariñosa y calurosa“.

“Quería regresar al trabajo, quería continuar con mi carrera, con la empresa que estaba iniciando, y esto solamente era un gran extra adicional”, confiesa.

De pequeña, la hija de Joy dudaba del amor de su madre “porque yo no era como dictan las normas de la sociedad“, dice Joy.

“La quiero de verdad”, insiste, “pero el lazo no es empalagoso”.

Joy dice que si más mujeres fueran honestas con cómo que sienten, habría menos presión para que se volvieran madres. “Somos muchas más de lo que se dice”, asegura.

“Lo genial sería que las mujeres pudieran ser profundamente honestas con ellas mismas. Y si tener hijos y una familia es realmente importante, entonces háganlo de corazón”, dice.

“Pero si adentro hay una sensación que dice ‘En realidad no veo qué tiene esto de especial’, no tengan miento o vergüenza de plantar la cara y decir: ‘Soy alguien que no quiere ser una madre, no quiero hijos'”, concluye.

(Por solicitud de las entrevistadas, todos los nombres fueron cambiados).

Redacción: Leo.com

Fuente: BBCMundo

26 Marzo 2018

En las clases de educación sexual de mi escuela y de las chicas mayores que conocía me llegaba un mensaje claro: si eras mujer, las relaciones sexuales te iban a doler.

La penetración probablemente te haría sangrar. Si tenías muchas relaciones sexuales probablemente te contagiarías de alguna enfermedad de transmisión sexual, que al final te iba a doler, y si te quedabas embarazada… Ya se sabe que las mujeres no gritan tanto en el parto porque se hayan ganado la lotería.

Mientras los chicos oían hablar de orgasmos y erecciones, a las chicas nos insinuaban que nos preparáramos en silencio para lo que se venía.

Y esa idea, de que deberíamos anticipar molestias durante las relaciones sexuales hace que muchas mujeres crean que sentir algo de dolor durante las relaciones íntimas es parte del paquete, no solo la primera vez sino siempre.

Mientras se afanaban por inhibirnos con la imagen de un bebé asomando por nuestras partes más íntimas, nadie se acordó de mencionar cómo hacer placenteras las relaciones sexuales.

“Simplemente acepté las molestias”                        

“Yo no tenía ni idea de que las relaciones sexuales podían ser otra cosa que no fuera dolor”, dice Jess, de 24 años.

“Estaba tan tensa que era difícil que alguien pudiera entrar en mí, y eso me volvió muy cohibida. Creía que el clítoris era algo que tocabas unos segundos y tenías un orgasmo. Pero eso no era suficiente para hacer que llegara al clímax, así que pensé que debía tener algún problema. Me habían dicho que tener relaciones sexuales podía doler, así que simplemente acepté las molestias”.

Pero el año pasado, gracias a una pareja atenta que Jess define como “un chico al que le gustaba el juego preliminar al sexo y era muy generoso” y a cierta exploración en solitario, esta joven británica se dio cuenta de que el dolor no era algo inherente a las relaciones sexuales.

“Eso es una mentira”, le dijo a la cadena de televisión BBC Three.

Cuándo hay razones médicas y cuándo psicológicas y sociales

La videobloguera Hannah Wilton forma parte de un grupo de veiteañeras que están utilizando YouTube como plataforma para ofrecer una conversación honesta sobre la sexualidad femenina.

“La razón por la que muchas mujeres tienen relaciones sexuales con dolor es porque no nos enseñan a disfrutar de nuestra sexualidad“, dice.

Por supuesto que en ciertas circunstancias, el dolor durante el coito puede ser síntoma de algo más grave.

“El dolor en la vagina puede estar causado por candidiasis (una infección fúngica provocada por una levadura de la especie Candida), por una enfermedad de transmisión sexual, por vaginismo (una condición por la que los músculos del conducto se contraen con fuerza) o por irritación por contacto con el látex de los condones o con el jabón”, dice Swati Jha, portavoz del Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Reino Unido (RCOG, por sus siglas en inglés).

Según Jha, “el dolor dentro de la pelvis puede ser consecuencia de una enfermedad inflamatoria en la pelvis, de la endometriosis, de fibroides o del síndrome del colon irritable”, y anima a cualquiera que le preocupe el dolor durante o después de las relaciones sexuales a que consulte su caso con un médico o especialista en salud sexual.

Pero, según la doctora Kirstin Mitchell, investigadora de la Universidad de Glasgow, en Escocia, “también hay toda una variedad de razones psicológicas y sociales para el dolor“.

Ella es la académica que lideró en 2017 un estudio que encontró que casi un 10% de las mujeres sexualmente activas de Reino Unido de entre 16 y 24 años experimentan sistemáticamente dolor durante las relaciones sexuales.

Los autores del estudio definieron dolor sistemático como el experimentado durante tres meses o más.

Derecho al placer

“Si una mujer no tiene el tipo de relaciones sexuales que le gustaría tener, si no está bien excitada, si no tiene la confianza en sí misma para hablar de lo que le gusta o de lo que no le gusta, entonces el sexo puede ser doloroso”, dijo Mitchell.

En opinión de esta experta, “con frecuencia las mujeres sienten que no tienen tanto derecho al placer como los hombres. A veces sienten dolor con las relaciones íntimas y creen que simplemente así es para las mujeres”.

Para llevar a cabo la investigación Intimate Justice: A Critical Analysis of Sexual Satisfaction (“Justicia íntima: un análisis crítico de la satisfacción sexual”), publicado en enero de este año, la investigadora Sara McClelland, de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, les preguntó a hombres y mujeres que describieran qué significaba para ellos una baja satisfacción sexual.

Mientras los hombres le hablaron de aspectos como el aburrimiento o la indiferencia de sus parejas sexuales, las mujeres con frecuencia mencionaban el dolor.

¿Un problema verbal?

Kim Loliya ha experimentado dolor en sus relaciones íntimas y ahora lidera una campaña para reivindicar el derecho de las mujeres al placer, como editora de la revista Sex+zine en internet y como fundadora de un servicio de educación sexual con sede en Londres.

Loliya cree que la incomodidad durante las relaciones sexuales no es necesariamente resultado de un problema físico, sino de uno verbal.

“Las mujeres sienten que no pueden decir que les duele durante las relaciones sexuales. El adoctrinamiento social dice que “a las chicas se las mira pero no se las escucha””, dice Kim.

“Cuando sienten dolor muchas veces las mujeres creen que son ellas las que tienen algún problema y les da miedo que eso afecte a su pareja. Se sienten responsables y avergonzadas por ese dolor. A menudo no se dan cuenta de que lo que desencadena el dolor es la inseguridad para con su cuerpo”.

Para restablecer esa sensación de comodidad y seguridad, la doctora Mitchell anima a las parejas a dar un paso atrás.

“Las relaciones sexuales no tienen por qué ser con penetración. Si te da un gran placer estimular el clítoris con los dedos, haz eso. Siempre debería haber un ascenso mutuo, gradual, en el que uno escucha al otro“.

La desinformación de las películas

Pero las imágenes que nos llegan de lo que son las relaciones sexuales no siempre promueven ese proceso.

“La única representación que mucha gente tiene sobre la logística del sexo es lo que se ve en películas pornográficas o en las de Hollywood“, dice Hannah Witton, la videobloggera de YouTube.

“En ambos casos las mujeres están listas (para la penetración) desde el primer momento. No te muestran la realidad de las relaciones sexuales: las torpezas, los juegos preliminares, la suavidad que se convierte en intensidad pero que en raras ocasiones empieza así. ¡Y tampoco te muestran el lubricante! Lo que puede ser muy erótico”, comentó Witton.

Según Lydia, una británica de 21 años, todavía existe el estigma de que el lubricante es solo para el sexo anal, pero utilizarlo le cambió totalmente la vida sexual.

Antes “me dolían la relaciones sexuales, sentía tensión, irritación y solo quería que se acabaran todo pronto”.

Claire, de 24 años, le dijo a BBC Three que ella empezó a sentir menos dolor cuando tomó más control en sus relaciones sexuales.

“Nos damos más besos, jugamos más antes de la penetración y nos aseguramos de que estoy superrelajada. Después yo tomo el liderazgo del ritmo de la penetración. Eso me funciona mejor que pedirle a mi pareja que vaya más despacio, porque lo hace tres veces y después se olvida”.

Según Kim Loliya, “hay que desaprender eso de que la excitación femenina es complicada o da mucho trabajo, ideas que aún persisten en nuestra cultura”.

“Todavía se asume que lo que es placentero para el hombre debería ser placentero también para la mujer. Pero eso no es necesariamente así, como muchas mujeres te podrán contar. Y ya es hora de que aceptemos eso”, dijo la editora y educadora del Instituto del Placer de Londres.

Redacción: Leo.com

Fuente: BBCMundo

11 Marzo 2018

Por lo general, la Astrología define cómo es nuestra personalidad y forma de ser, por eso, en ocasiones, cuando una persona hace algo raro, todos decimos: debe ser por su signo.

Con el sexo ocurre lo mismo, porque lo que les gusta a las Escorpio, por ejemplo, no es lo mismo que adoran hacer las Leo o las Acuario.

El signo del zodiaco también define nuestro punto débil en la intimidad, ¿quieres saber cuáles son tus debilidades en materia sexual de acuerdo con tu signo zodiacal? Entonces sigue leyendo:

Aries

Las mujeres Aries siempre están dispuestas a intentar cosas nuevas con su pareja. Les encanta practicar nuevas posiciones sexuales. su punto débil es que a veces pueden fallar al darle placer a su pareja porque pierden la concentración en segundos.

Tauro

Ellas adoran el contacto de piel a piel. Son excelentes amantes, pero a veces pierden tanto tiempo en el juego previo que cuando llega el momento del clímax se cansan y no cumplen con su cometido.

Géminis

Las mujeres Géminis pueden tener doble personalidad al momento del encuentro sexual. Al principio pueden preferir las caricias y en un segundo comienzan a moverse intensamente. Esto podría confundir a su pareja, que al final termina sin entender qué fue lo que quería.

Cáncer

Son muy buenas parejas sexuales, solo que tienen un pequeñísimo problema, no se atreven a buscar nuevas formas de placer y siempre hacen las mismas posiciones y lo hacen en el mismo lugar.

Leo

Ellas se preocupan por satisfacer a su pareja, pero pueden ser molestas al preguntarles a su pareja que si le gusta lo que hace o si no es genial en la cama, cosa que enfría el momento.

Virgo

El peor error de las Virgo en la intimidad es que quieren dominar siempre y no se preocupan por lo que a su pareja le gusta.

Libra

Ellas son espontáneas y les encanta hacer el amor en lugares no convencionales. Esto puede ser interesante al principio, pero llega un momento en que la cosa ya se torna aburrida y su pareja, quizá, busque tener sexo de manera un poco menos atrevida.

Escorpio

Ellas son super sexuales. Tanto es así que buscan hacer el amor noche y día, lo que puede resultar agobiante para su pareja.

Sagitario

No se preocupan mucho por innovar. Ellas prefieren experimentar el sexo como algo de rutina y no buscan nunca probar nuevas cosas.

Capricornio

Ellas suelen tener dificultades en la cama y no saben cómo decirle a su pareja qué es lo que les gusta y qué no.

Acuario

Son las más honestas que pueden llegar a lastimar los sentimientos de su pareja al decirle que no están disfrutando para nada lo que hacen en la cama.

Piscis

No son muy atrevidas al momento de tener sexo. Ellas prefieren los movimientos suaves y tradicionales. No son la pareja ideal de ninguna persona que quiera buscar nuevas experiencias en el sexo.

Redacción: Leo.com                   

Fuente: Imujer.com

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