Santa Cruz de la Sierra
25 Noviembre 2017

Una de las primeras cosas que me sorprendió al llegar a India fue la facilidad con que la gente hacía sus actividades diarias sentada en cuclillas. Sobre todo fuera de las grandes ciudades, la gente cocina, se baña, se pone a platicar, esperar e incluso a descansar en esta postura.

Esta forma de cuclillas, sin embargo, es peculiar. La mayoría de la gente lo hace con los talones bien pegados al piso y los glúteos casi rozando el piso. Lo más impactante es que lo hacen desde los más jóvenes hasta los más viejos. Lo hacen de forma tan natural que parece muy fácil y cómodo.

Yo solo logré “descansar” en esta posición recién varios años después de practicar yoga.

Cuando empecé a trabajar en una oficina, no hicieron falta ni tres semanas para que me empezara a doler la espalda.

Hablé con varios expertos que coincidieron que “estar sentado en una silla por tantas horas es muy malo para nuestro cuerpo”, en palabras del doctor internista Ronesh Sinha, que se especializa en programas de salud y bienestar para compañías en Silicon Valley.

El doctor Sinha recomienda, en diálogo con BBC Mundo, que se limite el tiempo de estar sentado a intervalos de 20 o 30 minutos. “Incluso en la oficina, cambia de postura todo lo que puedas. Ponte de pie cada tanto, incluso puedes seguir trabajando haciendo llamadas telefónicas o tomando notas”.

Estar en cuclillas de vez en cuando y la acción de ponerse en esa posición, la sentadilla, puede ser muy beneficioso para tu salud.

Aquí las razones, según los expertos.

1. Es una posición más activa

“Estar sentado en una silla es una posición pasiva. Estar de cuclillas es mucho mejor, porque activa toda la musculatura que mantiene nuestra corrección postural“, le explica a BBC Mundo Luis Barrio, director del Centro Anicca Terapia y Movimiento en Madrid. Al igual que los otros expertos advierte que esto no quiere decir que eviten todos los problemas de espalda y otras dolencias, pero sí que tienen mucho menor incidencia.

2. Ayuda a defecar con mayor facilidad

Los baños de asiento se extendieron por Occidente a partir del siglo XVI. Pero en Asia todavía muchos de los baños son en el piso, por lo que se tiene que hacer en cuclillas.

Para los defensores de esta posición, la anatomía del cuerpo humano está diseñada para defecar así porque esto permite un mejor ángulo entre el intestino grueso, el recto y el ano, por lo que las heces salen con mayor facilidad. “Es una posición más activa en la cual los esfínteres y suelo pélvico buscan equilibrio entre la presión abdominal y la presión del suelo pélvico”, señala Barrio.

3. Para algunas mujeres, puede ser la mejor postura de parto

Depende de la fase del parto, podría ser la mejor postura, explica Barrio. Dice que cuando el bebé está descendiendo por el canal del parto no sería tan recomendable, pero cuando ya está en la fase de expulsión, es muy recomendable “Por la colocación de la pelvis y el sacro que permiten una apertura mayor para el paso del bebé”

Sin embargo, matiza que el parto es una cosa personal y que cada mujer debería elegir cómo se siente más cómoda.

Kenny Shulman, una partera en Estados Unidos, asegura que las cuclillas es la mejor postura para parir, incluso aunque esto se reproduzca estando acostada sobre la espalda, pero con las rodillas subidas, emulando esta postura. “Esto abre más la pelvis y facilita la salida al bebé. Cuando se está en posición vertical, la fuerza de gravedad también ayuda”, le dice a BBC Mundo.

Sentadillas, y tener más fortaleza en las piernas

El movimiento, o ejercicio de ponerse en cuclillas, o las sentadillas, son también muy beneficiosas, explican los expertos.

4. Ayuda contra la diabetes y el control del peso

Tener piernas más fuertes ayuda a prevenir o aliviar los casos de diabetes, explica el doctor Sinha.

“El mismo plato de arroz puede resultar en más o menos nivel de azúcar en la sangre de dos personas, dependiendo de cuánta fuerza tengan en los músculos. El metabolismo de una persona con piernas más fuertes quema más azúcar”, dice Sinha. Aunque matiza que no solo los músculos de las piernas cuentan, pero estos son los más grandes y por lo tanto los que queman más azúcares y grasas.

“Contra la diabetes lo primero que recomiendo es controlar la dieta, pero fortalecer las piernas es lo segundo en importancia“, dice.

5. Mejora la postura, el dolor de espalda y cuello

Las cuclillas y las sentadillas ayudan a un rango mayor de movimiento en las caderas, lo que ayuda a quitar presión al cuello y la espalda, explica Sinha. Dice que estar sentados en una silla tanto tiempo endurece los músculos isquiotibiales (los de la parte de atrás de los músculos), lo que provoca dolor en espalda y cuello, entre otras cosas.

La postura de cuclillas “mantiene los tejidos conectivos elásticos y flexibles”, explica el fisioterapeuta español.

6. Ayuda a tu desempeño deportivo. Aumenta la fuerza en todo el cuerpo

Las sentadillas “cuando se hacen de manera correcta y con un buen programa, incrementarán el poder de los músculos. Eso lo hace uno de los ejercicios fundamentales para los atletas que buscan mejorar su desempeño“, le explica a BBC Mundo Aaron Horschig doctor en fisioterapia del deporte y ex levantador de pesas estadounidense en los Juegos Olímpicos.

7. Aumenta tu expectativa de vida

“Existen muchos estudios que explican cómo la pérdida de músculo y la debilidad está relacionado con la muerte y una menor expectativa de vida”, añade Horschig.

Un estudio del King’s College de Londres encontró en 2015 que el factor más relacionado con una mejor salud del cerebro en la edad adulta es tener piernas fuertes.

Cómo empezar

Para comenzar a hacer sentadillas el doctor Sinha recomienda: probar cuántas sentadillas puedes hacer por ti propia cuenta. No es necesario llegar hasta los 90 grados de las piernas, sino solo hasta donde estés cómodo. Si es necesario empieza ayudándote con una silla.

Haz 10 por la mañana y 10 por la noche. Conforme vayas ganando fuerza en las piernas pon menos peso en los brazos. Y luego hazlo sin ayuda. Si lo haces sin dificultad, puedes ir poniendo peso.

Un truco es “recordar hacer las sentadillas al relacionarlas con una actividad diaria. Por ejemplo, si te lavas los dientes dos veces al día, ese es tu recordatorio”.

La única contraindicación para las sentadillas, según el doctor Horschig es: “Si tienes una lesión o te estás recuperando de ella. El dolor es como la luz de alarma en el coche. Si lo ignoras y sigues, las cosas pueden empeorar”.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: BBCMundo

 

24 Noviembre 2017

El insomnio te vuelve bastante productivo si resultas ser el siniestro protagonista masculino de una célebre película. Travis Bickle trabaja conduciendo de noche debido a que padece insomnio crónico en Taxi Driver. Tony Stark construye unas cuantas docenas de trajes nuevos de Iron Man después de que el trastorno de estrés postraumático lo lleva a estar despierto perpetuamente en Iron Man 3. Un esclavo corporativo crea un ejército, una ideología y una personalidad alternativa durante sus noches de insomnio en Fight Club.

Pero no dejes que Hollywood te engañe: en la vida real, el insomnio realmente incapacita las facultades cerebrales. En un estudio, la pérdida de una noche de sueño tuvo casi el mismo efecto que alcanzar el límite legal de embriaguez cuando los investigadores midieron el rendimiento en las pruebas cognitivas. El insomnio afecta la capacidad de atención y la memoria a corto plazo, y estas fallas mentales empeoran cuanto más tiempo pasamos sin dormir. El insomnio incluso inhibe la capacidad de leer las emociones; los sujetos de un estudio de la Universidad de California en Berkeley que habían pasado 24 horas sin dormir fueron más propensos a ver las expresiones faciales neutras o amistosas como amenazantes.

Cualquiera que haya pasado una noche mirando al techo conoce esa sensación brumosa, dolorosa y agotadora de ver salir el sol, como una bandera de victoria plantada por el insomnio, lo cual no nos impulsa para nada a alcanzar los logros de Iron Man en ingeniería mecánica o los de Tyler Durden en ingeniería social.

La primera vez que pasé una noche entera sin dormir, tenía que asistir al día siguiente a un evento que era mi primera asignación periodística pagada. Era una convención de cazadores de fantasmas que cubriría para un periódico local. La presión fui incrementando durante la noche: el temor de no poder completar la asignación se agravó por mi temor a no poder dormir ni siquiera cuatro horas, o por lo menos dos. Sólo vi pasar el tiempo en mi reloj digital sin poder dormir ni un minuto.

A las 7 AM, llamé a mi editor y le dejé un mensaje diciendo que no había dormido y que "médicamente" no podría completar la historia. Su respuesta fue sorprendentemente fría: "Está bien, haznos saber si tienes alguna otra idea para una historia". Dudo que contara con un artículo sobre fantasmas, sugerido por un joven de 19 años, del que no había recibido ni el borrador. Pasé todo el día viendo películas, sintiéndome un zombie.

En los años posteriores, he aceptado el insomnio una y otra vez como un hecho de la vida y me he obligado a completar las tareas cotidianas aunque esté ojeroso y tenga los ojos rojos. No hago mi mejor trabajo, pero mantengo mi vida en movimiento hasta que puedo caer muerto en la cama a las 8 de la noche. En mi último trabajo, le dije a un colega que no podía ir con él por unos tragos porque había estado despierto durante 36 horas seguidas (sin ninguna razón mi mente claramente se identificó). "Yo ya estaría en el suelo en este momento", dijo. "¿Por qué no llamaste para avisar que no vendrías a trabajar?".

Desde entonces, me he preguntado qué tan malo es mantenerse despierto toda una noche; qué tan drásticamente debería uno modificar su itinerario. Por lo general, los expertos advierten que hay que evitar conducir, operar maquinaria pesada, y otras actividades peligrosas que potencialmente ponen tu vida o tus extremidades en riesgo y que suelen aparecer al final de los anuncios farmacéuticos. La mayoría de las labores que realiza un trabajador administrativo se pueden realizar aún sin haber dormido una noche entera, aunque los resultados o la productividad decaerá.

"Estar despierto durante 24 horas continuas equivale a estar legalmente borracho", dice Wei-Shin Lai, una médico en Pennsylvania que se especializa en trastornos del sueño. Lai es también la CEO de AcousticSheep, una línea de audífonos diseñados para ayudar a tratar el insomnio. "Muchos desastres han ocurrido debido a la falta de sueño, como el accidente de Three Mile Island", dice. "Así que sugiero que eviten manejar u operar maquinaria peligrosa".

W. Christopher Winter, un especialista del sueño de Virginia y autor de The Sleep Solution, dice que, para los insomnes, las actividades se pueden dividir entre las que probablemente no deberías realizar y las que definitivamente no debes realizar. "Creo que deberían evitarse actividades como hacer tu declaración de impuestos, estudiar o asistir a una conferencia", dice, agregando que cualquier cosa que pueda poner tu vida en riesgo, como conducir, escalar montañas o (por lo visto) trabajar en una planta nuclear, debe ser pospuesta o cancelada.

En cuanto a las tareas cotidianas menos peligrosas, puedes intentar realizarlas, pero seguramente serás un desastre, y posiblemente actuarás como un tonto socialmente inepto. Michael Breus, un psicólogo clínico que se especializa en la investigación del sueño, dice que también podrías sentirte fuera de lugar al hacer "actividades en las que se necesita tener un tiempo de reacción rápido". Esto incluye dar una presentación, enfrentar conflictos en el trabajo, o pedirle a alguien salir en una cita. Si puedes, también pospón esas actividades.

Además, Breus señala que "los cambios de humor constantes están bien documentados con respecto a la privación del sueño. Si estás ansioso, será peor, y si estás deprimido será mucho peor. Básicamente todo lo que haces, lo haces mejor si duermes bien toda la noche".

Está bien tomar café para mantenerse despierto o tomar una siesta para compensar un poco, pero ambas hay que hacerlas con moderación. "Beber pequeñas dosis de cafeína —como una pequeña taza de café— intermitentemente durante toda la noche puede ayudar a mantenerte alerta", dice Shoshana Ungerleider, quien nos cuenta que suele beber té con cafeína para mantenerse alerta durante los turnos nocturnos en el Pacific Medical Center en San Francisco.

La Fundación Nacional del Sueño sólo tiene unas cuantas advertencias tácitas sobre la cafeína y considera que 500 miligramos o más de café (seis generosas tazas de café de ocho onzas al día) es excesivo.

Tomar una siesta puede reducir la fatiga, mejorar tu estado de alerta y el mal humor que viene con el insomnio, pero pasar la mitad del día en el sillón alterará tu ritmo de sueño, haciendo que sea más difícil poder dormir la siguiente noche. Algunos expertos recomiendan limitar las siestas a 15 o 20 minutos por la tarde. Lai recomienda el aseo de la casa y caminar como el itinerario diurno perfecto para los insomnes.

El día después de una noche de insomnio debes ocuparte en actividades simples que no exijan mucho de ti, y poner atención a tu hidratación y salud, dice Nupur Kohli, un médico holandés que se especializa en estrés y productividad. "Bebe agua para sentirte más despierto y [usa] luz brillante", dice. "Mantente activo para pasar el tiempo, pero no demasiado, e involúcrate en actividades sencillas". El día debe incluir un período de ociosidad y la relajación después de la cena para ayudarte a dormir mejor la siguiente noche.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: vice.com

23 Noviembre 2017

El riesgo de coágulos sanguíneos, y, en consecuencia, el desarrollo de trombos, aumenta con la cantidad de tiempo que se pasa viendo la televisión, incluso si las personas realizan la cantidad recomendada de actividad física, según concluye una investigación de la Universidad de Vermont, en Estados Unidos, presentada en las Sesiones Científicas 2017 de la Asociación Americana del Corazón, que se celebran en Anaheim, California, Estados Unidos.

"Ver la televisión en sí no es malo, pero solemos comer algo y quedarnos quietos durante periodos prolongados mientras la miramos", advierte la coautora del estudio, Mary Cushman, profesora de Medicina en la Facultad de Medicina Larner de la Universidad de Vermont, en Burlington, Estados Unidos.

Ver la televisión de manera prolongada ya se ha asociado con enfermedades cardiacas que bloquean las arterias, pero, según los autores, éste es el primer estudio en una población occidental que analiza los coágulos sanguíneos en las venas de las piernas, los brazos, la pelvis y los pulmones conocidos como tromboembolismo venoso o TEV.

Entre 15.158 participantes de mediana edad (45-64 años) en el Estudio de Riesgo de Aterosclerosis en Comunidades, los investigadores encontraron que el riesgo de desarrollar un tromboembolismo venoso por primera vez era 1,7 veces más alto en aquellos que informaron que veían la televisión "muy a menudo" frente a aquellos que miran televisión "nunca o rara vez".

También hubo un riesgo 1,8 veces más de TEV en los participantes que cumplieron con las pautas recomendadas para la actividad física e informaron de que veían la televisión "muy a menudo", en comparación con aquellos que dijeron haber visto la televisión "nunca o rara vez".

Incrementó con más visualización de TV tanto para coágulos potencialmente mortales en las extremidades como en los pulmones; y aunque la obesidad era más común en las personas que veían más televisión, en el estudio solo un 25 por ciento del aumento del riesgo podría explicarse por la presencia de obesidad.

Se estima que cada año, entre 300.000 y 600.000 personas en Estados Unidos desarrollan tromboembolismo venoso, por lo que es el diagnóstico vascular más común después de un ataque cardiaco o un accidente cerebrovascular. Aunque el tromboembolismo venoso es más común en personas de 60 años o más, puede ocurrir a cualquier edad. Además de evitar la televisión prolongada, se puede reducir el riesgo de tromboembolismo venoso manteniendo un peso saludable y estando físicamente activo.

"Los profesionales de la salud deben tomarse tiempo y preguntar a los pacientes sobre su estado físico y su vida sedentaria, como, por ejemplo, cuánto tiempo pasan sentados frente a la televisión o delante de un ordenador", dice Cushman. "Si tiene un mayor riesgo de tromboembolismo venoso debido a una operación reciente, embarazo o parto reciente, cáncer o un coágulo previo, su médico puede recetarle anticoagulantes o recomendarle que use medias de compresión", añade.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: AFP

23 Noviembre 2017

Un estudio realizado por investigadores de las unidades de Granada y Jaén, en España, ha evidenciado que jugar al 'Pokémon GO', un videojuego de realidad aumentada, incrementa la cantidad de actividad física diaria en adolescentes, lo que, junto al estímulo motivacional propio del juego, afecta positivamente a los niveles de atención, concentración y sociabilidad.

En concreto, el trabajo, publicado en la revista 'Computers & Education', ha analizado los efectos de 'Pokémon GO' en el rendimiento cognitivo y la inteligencia emocional de jóvenes adolescentes de entre 12 y 15 años. Para ello, los científicos diseñaron un estudio longitudinal de 8 semanas de duración con dos grupos, uno de ellos manifestó usar este videojuego y el otro declaró no usarlo.

Los resultados han puesto de manifiesto que los jugadores de 'Pokémon GO' dedicaron 40 minutos al día a jugar y recorrieron 54 kilómetros durante todo el periodo de estudio, aumentando significativamente su atención selectiva, concentración, y sociabilidad.

"Los videojuegos activos muestran una gran utilidad para el fomento de la práctica de actividad física extracurricular, pudiendo emplearse como complemento a las clases de Educación Física, o incluso como recurso durante las mismas. Juegos digitales que conlleven de forma intrínseca la práctica de actividad física, como el caso de 'Pokémon GO' u otros como 'Dance Dance Revolution', 'Nintendo Wii' o 'Makoto Arena', podrían ser útiles para motivar al alumnado de Educación Secundaria a practicar la cantidad mínima recomendada de al menos 60 minutos al día de actividad física", han explicado los autores.

Algunos razonamientos que se exponen a lo largo de este trabajo científico son que la práctica de actividad física llevada a cabo durante la práctica del juego 'Pokémon GO' puede aumentar la irrigación sanguínea cerebral y producir una serie de beneficios a nivel neuronal, que mejoran las funciones mentales, afectando por tanto a importantes variables escolares como la atención o concentración.

Además, que la práctica sea lúdica y tenga un carácter motivacional provocado por los retos planteados en el propio juego, puede ayudar a la liberación de neurotransmisores cerebrales como serotonina o endorfinas, que son determinantes en el rendimiento cognitivo. Con respecto a los efectos en la sociabilidad, los científicos consideran que podrían deberse precisamente al aspecto social inherente al juego, ya que los jugadores deben salir fuera de casa, y tomar contacto con vecinos o amigos para llevar a cabo muchas de las funcionalidades que ofrece 'Pokémon GO'.

Del mismo modo, en relación a lo anterior, los investigadores indican que el 57 por ciento de los participantes se sentían más motivados para salir fuera de casa gracias a 'Pokémon GO', el 52 por ciento considera que le ha ayudado a hacer amigos, y el 77 por ciento vería con agrado conocer nuevas versiones del juego.

"Ante el auge de las nuevas tecnologías, no nos queda otra opción que la de unirnos a las potencialidades que nos ofrecen. Está claro que tienen cosas positivas y cosas negativas, como se puede observar en este trabajo, pero ahí está la labor de los docentes y de las familias, para regular su uso de forma adecuada en función de los objetivos que se pretendan alcanzar. Sin duda, nos queda aún mucho camino que andar en esta interesante línea de investigación, ya que las tecnologías han venido para quedarse. Por tanto son necesarios más estudios para analizar en profundidad los usos didácticos y educativos de este tipo de videojuegos activos de realidad aumentada", han zanjado los autores.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: AFP

22 Noviembre 2017

Tomar decisiones no siempre es fácil, especialmente cuando se eligen entre dos opciones que tienen elementos positivos y negativos, como decidir entre un trabajo con un salario alto pero largas horas y un trabajo de menor salario que permite más ocio.

Neurocientíficos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, han descubierto que tomar decisiones en este tipo de situaciones, conocidas como conflicto de costo-beneficio, se ve dramáticamente afectado por el estrés crónico. En un estudio de ratones, detectaron que los animales estresados eran mucho más propensos a elegir opciones de alto riesgo y mucho rendimiento.

Los científicos también hallaron que las deficiencias de un circuito cerebral específico subyacen a esta toma de decisiones anormal y mostraron que podían restaurar el comportamiento normal al manipular este circuito. Si se desarrollara un método para sintonizar este circuito en humanos, podría ayudar a los pacientes con trastornos como la depresión, la adicción y la ansiedad, que a menudo experimentan una mala toma de decisiones.

"Una cosa emocionante es que, al hacer esta ciencia muy básica, encontramos un microcircuito de neuronas en el cuerpo estriado que podríamos manipular para revertir los efectos del estrés en este tipo de toma de decisiones. Esto para nosotros es extremadamente prometedor, pero somos conscientes de que hasta ahora estos experimentos son en ratas y ratones", dice un miembro del equipo, Ann Graybiel, profesora del Instituto en el MIT y miembro del Instituto McGovern para la Investigación del Cerebro y autora principal de un artículo publicado en 'Cell'.

El autor principal del artículo, Alexander Friedman, científico investigador del 'McGovern Institute', junto a Graybiel y colegas, identificaron en 2015 el circuito cerebral involucrado en la toma de decisiones que implican un conflicto de costo-beneficio. El circuito comienza en la corteza prefrontal medial, que es responsable del control del estado de ánimo, y se extiende a grupos de neuronas llamadas estriosomas, ubicadas en el cuerpo estriado, una región asociada con la formación de hábitos, la motivación y el refuerzo de recompensas.

En ese estudio, los investigadores entrenaron a roedores para ir por un laberinto en el que tenían que elegir entre una opción que incluía leche con chocolate altamente concentrada, que les gusta, junto con luz brillante, que no les gusta, y una opción con luz tenue, pero leche de chocolate más suave. Al inhibir la conexión entre las neuronas corticales y los estriosomas, utilizando una técnica conocida como optogenética, descubrieron que podían transformar la preferencia de los roedores por opciones de menor riesgo y bajo rendimiento a una preferencia por mayores recompensas a pesar de sus mayores costos.

Control de la integración de lo bueno y lo malo

En el nuevo estudio, los investigadores realizaron un experimento similar sin manipulaciones optogenéticas. En cambio, expusieron a los roedores a un corto periodo de estrés todos los días durante dos semanas. Antes de experimentar estrés, las ratas y los ratones normales elegirían correr hacia el lado del laberinto con luz más tenue y leche con chocolate más débil la mitad del tiempo. Los científicos aumentaron gradualmente la concentración de chocolate con leche en el lado más tenue, y cuando lo hicieron, los animales comenzaron a elegir ese lado con más frecuencia.

Sin embargo, cuando se puso en la misma situación a las ratas y los ratones crónicamente estresados, continuaron eligiendo el lado de la luz brillante/mejor chocolate con leche, incluso cuando la concentración de leche con chocolate aumentó en gran medida en el lado más tenue. Este mismo comportamiento observaron los autores en roedores que tenían el circuito prefrontal crotex-estrosoma interrumpido optogenéticamente.

"El resultado es que el animal ignora el alto costo y elige la gran recompensa", dice Friedman. Los investigadores creen que este circuito integra información sobre los aspectos buenos y malos de las opciones posibles, ayudando al cerebro a producir una decisión. Normalmente, cuando el circuito se enciende, las neuronas de la corteza prefrontal activan ciertas neuronas llamadas interneuronas de alta activación, que luego suprimen la actividad estriosa.

Cuando los animales están estresados, la dinámica de estos circuitos cambia y las neuronas corticales se encienden demasiado tarde para inhibir los estriosomas, que luego se sobreexcitan, lo que lleva a una toma de decisiones anormal. "De alguna manera, esta exposición previa al estrés crónico controla la integración de lo bueno y lo malo --dice Graybiel--. Es como si los animales hubieran perdido su capacidad de equilibrar la excitación y la inhibición para establecer un comportamiento razonable".

Una vez que ocurre este cambio, permanece durante meses, hallaron los investigadores. Sin embargo, pudieron restaurar la toma de decisiones normal en los roedores estresados mediante el uso de optogenética para estimular las interneuronas de alta activación, suprimiendo así los estriosomas.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: EFE

22 Noviembre 2017

Para que una nueva vida sobreviva, todo -la temperatura, la acidez, la concentración de oxígeno- tiene que estar controlado con absoluta precisión.

Eso no cambia con los años: tenemos que mantener condiciones precisas en cada uno las células que nos componen.

Eso es la homeostasis.

Nuestra vida depende de ello.

No hay nada más importante para el cuerpo humano.

La mayoría de los complejos sistemas de nuestro cuerpo existen principalmente para equilibrar y defender esta preciosa química interna de peligros y amenazas, grandes o pequeños.

Y nuestros cuerpos deben hacer esto cada segundo de cada día de cada año de nuestras vidas.

Es el milagro de la supervivencia. Nuestras vidas penden de un hilo y somos increíblemente buenos para agarrarnos a él.

A 36.5-37.5 °C

Todo equilibrado, por favor.

Mantener una temperatura constante es la prioridad número uno del cuerpo humano, ya sea en las playas tropicales o en los bosques helados de Noruega.

Independientemente de lo que les hagamos, nuestros cuerpos deben mantener una temperatura base de 37 grados.

Un cambio de unos pocos grados más o menos puede ser mortal, pues puede alterar nuestra delicada química interna al punto que nuestros órganos empiecen a fallar.

La capacidad de nuestro cuerpo para regular la temperatura es un mecanismo de supervivencia que apenas estamos empezando a comprender completamente.

Cuando corremos el riesgo de pasar demasiado frío, se activa un mecanismo que salva vidas.

La adrenalina corre a través de nuestro cuerpo, estimulando las células para producir energía a un ritmo más rápido y esto se convierte en calor.

El cuerpo responde para evitar que los extremos lo afecten.

En el otro extremo, el caliente, sudamos y enviamos más sangre a la piel para que el cuerpo pueda deshacerse del calor.

Pase lo que pase afuera, nuestra temperatura central está protegida.

Pero mantenerla tiene un costo. Puede afectar dramáticamente el equilibrio de nuestra química interna.

En los helados lagos de Noruega

En Noruega, niños, adultos y viejos suelen bañarse en las aguas heladas de sus lagos.

Es una tradición… y, según los noruegos, es divertido.

¿Una zambullida?

La natación en hielo es uno de los ejemplos más extremos del mecanismo homeostático del cuerpo en acción.

¿Qué pasa cuando te sumerges en agua helada?

    Entras en un estado potencialmente mortal que llamamos “choque de agua fría“.

    Tus dedos se ponen cada vez más fríos, y empiezan a fallar. Te empiezas a sentir mal.

    Tras unos segundos más, te sientes peor, tus dedos comienzan a perder sensación y no puedes respirar. El agua helada amenaza el equilibrio interno del cuerpo.

    Jadeas, tu corazón se acelera y los vasos sanguíneos en tu piel se contraen, en un intento desesperado por reducir la pérdida de calor.

    Temblores incontrolables hacen que tu cuerpo trabaje a toda marcha, produciendo calor extra para tratar de mantener la temperatura base estable.

    Y él tan plácido.

Un peligroso desecho

Pero todo este esfuerzo produce un desecho peligroso. Dióxido de carbono.

A medida que el dióxido de carbono inunda el cuerpo, crece el riesgo de aumentar la acidez de la sangre.

Si nuestra sangre se vuelve demasiado ácida, incluso con el equivalente a una gota de limón en un vaso de agua, nuestros órganos no pueden funcionar.

Sería fatal.

Recientemente los científicos descubrieron cómo nuestros cuerpos lidian con esta amenaza.

Las células especializadas conocidas como células glómicas pueden detectar el más leve aumento en la acidez de nuestra sangre y envían un mensaje al cerebro.

Esta acción salvavidas expulsa el dióxido de carbono y mantiene la acidez de la sangre en niveles seguros, restaurando el equilibrio homeostático.

El cuerpo hace malabarismos para soportarlo todo.

Controlar nuestra temperatura, niveles de dióxido de carbono y PH son solo algunas de las muchas funciones homeostáticas que nuestros cuerpos realizan para seguir vivos.

El esfuerzo es constante: ya sea que saltes al agua helada o que simplemente estés tomando el sol en una playa, tu cuerpo incesantemente hace malabarismos con procesos intrincadamente vinculados para mantener el equilibrio.

Es verdaderamente asombroso y una de las grandes razones por las que quienes lo estudian se refieren al nuestro como “el organismo más sofisticado del mundo”.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: BBCMundo

21 Noviembre 2017

La Asociación Americana del Corazón y la Asociación Americana de Cardiólogos por primera vez en 14 años, las nuevas guías de presión arterial. Con la nueva definición de hipertensión, la mitad de los residentes en Estados Unidos tendrán la presión arterial, no solo 1 de cada 3, como se citaba en el pasado.

La presión arterial alta se define ahora como lecturas por encima de 130 mm Hg para la presión arterial sistólica, o lecturas por encima de 80 para la medición diastólica. Esto es un cambio de la antigua definición de mediciones de 140/90 o superiores, que refleja las complicaciones que pueden producirse con números más bajos.

“Al bajar la definición de alta presión sanguínea, los lineamientos recomiendan una intervención más temprana para prevenir un mayor incremento de la presión sanguínea y las complicaciones de la hipertensión”, indican estas organizaciones al explicar la nueva definición.

En la primera actualización de las recomendaciones sobre la detección y el tratamiento de la presión arterial desde 2003, se elimina la categoría de prehipertensión.

Bajo esta nueva recomendación, un 14 por ciento más de personas en EEUU serán diagnosticadas con presión arterial alta y recibirán asesoramiento sobre cambios en los hábitos de vida, solo habrá un ligero aumento en las personas a las que se les recetará medicamentos.

Al redefinir la hipertensión arterial, las guías recomiendan una intervención temprana para prevenir aumentos adicionales en la presión arterial y las complicaciones de la hipertensión.

Este padecimiento, explica la Asociación Americana del Corazón, a veces llega sin síntomas visibles, por ende el nombre de “asesino silencioso”.

Entre los factores que contribuyen a este mal está una mala alimentación, una dieta con mucha sal, grasas saturadas, azúcares y alcohol. Además, estar en sobrepeso obliga al corazón y al sistema circulatorio a hacer un esfuerzo adicional para regular al organismo.

Tratamiento

El tratamiento de la hipertensión involucra un cambio en los hábitos alimenticios y de ejercicio, así como medicamentos.

Debido a que la hipertensión arterial es una enfermedad crónica, es fundamental que los pacientes sean constantes con los tratamientos y que revisen con su doctor periódicamente para asegurarse que la medicina sea la apropiada.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: isalud.com

20 Noviembre 2017

Muchas personas creen que los refrescos de dieta son alternativas saludables, y bajas en calorías, a las bebidas azucaradas. Sin embargo, un conjunto pequeño pero cada vez mayor de evidencias sugiere que los refrescos de dieta podrían tener desventajas para la salud, y que quizá ni siquiera ofrezcan los beneficios por los que algunas personas recurren a ellas, como la pérdida de peso.

“El consumo de azúcar excesivo es un problema en la sociedad occidental, porque contribuye a la obesidad, la diabetes y otras afecciones”, advierte Matthew P. Pase, Ph.D., investigador en neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston. “Sabemos que la popularidad de los refrescos de dieta va en aumento, pero no tenemos mucha investigación sobre los efectos de las bebidas de dieta en distintos aspectos de la salud”.

El tema merece un mayor escrutinio, dada la amplia popularidad de esas bebidas. Según un estudio de 2016 publicado en la revista científica Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, casi la mitad de los adultos y una cuarta parte de los niños en Estados Unidos consumen edulcorantes artificiales, y la mayoría lo hace a diario. Las bebidas de dieta conforman gran parte de ese consumo.

A continuación, lo que sabemos hasta ahora de los refrescos de dieta y su papel en la salud, y lo que puedes hacer para elegir buenas opciones de bebidas mientras tanto.

¿No son tan buenas para el corazón?

Las evidencias más firmes hasta ahora vinculan al consumo de refrescos de dieta con afecciones cardiovasculares, como el accidente cerebrovascular y el ataque cardíaco, y además con la diabetes tipo 2 y la obesidad (que también son factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular), afirma Ralph L. Sacco, M.D., profesor de neurología en la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami. Por ejemplo, en abril, un estudio que tuvo una amplia cobertura de unas 4,400 personas a partir de los 45 años de edad encontró que las que bebían uno o más refrescos de dieta al día tenían 3 veces más probabilidades de sufrir un ataque cerebral que las que no, apunta Pase, que dirigió el estudio. La investigación fue publicada en la revista científica Stroke de la Asociación Estadounidense del Corazón.

Este estudio tuvo varias limitaciones y no demostró que los refrescos de dieta por sí mismos hicieran que las personas sufrieran ataques cerebrales, señala Sacco. Por ejemplo, quizá las personas que beben refrescos de dieta tienen un peor estado de salud que las personas que no. Pero afirma que los hallazgos concuerdan con investigaciones anteriores.

Por ejemplo, 3 grandes estudios publicados entre 2007 y 2009 encontraron que las personas que bebían refrescos de dieta de forma regular eran más propensas a desarrollar diabetes tipo 2 y tenían entre un 30 y un 55% más de probabilidades de sufrir el síndrome metabólico (un conjunto de problemas de salud que podrían aumentar el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular) que las que no los bebían. Otros dos estudios de 2012 reforzaron esos hallazgos: Los investigadores vincularon el consumo diario de refrescos de dieta con un aumento de más o menos un 45% en el riesgo de ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y muerte precoz en un estudio con unas 2,600 personas; y con un aumento de alrededor del 30% en el riesgo de accidente cerebrovascular hemorrágico (un tipo menos común de ACV en que un vaso sanguíneo reventado o un aneurisma que explota provocan una pérdida del flujo sanguíneo al cerebro) en otro estudio con 130,000 personas.

La investigación anterior también ha encontrado vínculos entre los refrescos de dieta y afecciones como la depresión o el parto prematuro. Por ejemplo, un estudio con casi 320,000 personas publicado en la revista científica PLoS One en 2014 encontró que los que bebían 4 o más latas de refrescos de dieta al día tenían alrededor de un 30% más de probabilidades de que les diagnosticaran depresión que los que no.

Una interpretación cauta

Los estudios que vinculan los refrescos de dieta con el riesgo cardiovascular son interesantes, dice Sacco, pero todavía hay que replicarlos en ambientes más rigurosos. Por ejemplo, dice que todos estos estudios dependieron de que los mismos participantes reportaran sus hábitos dietéticos, lo que puede introducir errores porque las personas no siempre recuerdan lo que comieron. Además, las personas que beben refrescos de dieta podrían ya tener un riesgo más alto de afecciones como diabetes o la obesidad, porque en primer lugar su estado de salud ya es malo. Por ejemplo, alguien que tiene sobrepeso quizá haya cambiado de refrescos regulares a refrescos de dieta para ayudar a controlar una cintura que ya está en expansión.

Y no todos los estudios han mostrado que los refrescos de dieta tienen un efecto negativo en la salud. Por ejemplo, en 2012 investigadores de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard analizaron los hábitos de consumo de bebidas de casi 43,000 hombres, y encontraron que los que consumían bebidas azucaradas tenían un riesgo más alto de enfermedad cardiaca coronaria, pero los que bebían refrescos de dieta no.

Otro motivo por el que los científicos dudan en afirmar de forma definitiva que los refrescos de dieta son malos para la salud es que no están seguros sobre cómo aumentan el riesgo de sufrir enfermedades. Sacco cree que los ingredientes de las bebidas, como los edulcorantes artificiales, podrían dañar los vasos sanguíneos, lo que quizá explique el vínculo con enfermedades como la diabetes y el accidente cerebrovascular. Algunas evidencias también han sugerido que los edulcorantes artificiales en los refrescos de dieta pueden provocar inflamación, una afección que con frecuencia se asocia con la enfermedad cardiaca.

También es posible que los edulcorantes artificiales que se usan de forma habitual en los refrescos de dieta “engañen” al cerebro para que desee comidas ricas en calorías y sabrosas, lo que lleva a un aumento de peso. También podrían provocar cambios en los niveles hormonales o en las bacterias intestinales; ambas cosas juegan un papel en el control del peso y de la insulina. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Nature en 2014 encontró que los edulcorantes artificiales alteraban las bacterias intestinales en las personas y en los ratones, aumentando su riesgo de intolerancia a la glucosa, una afección que con frecuencia precede a la diabetes. Pero “no estamos nada seguros del mecanismo”, apunta Sacco, y todas esas ideas requieren de unos estudios más grandes y más rigurosos.

Qué hacer

“En general, lo mejor es evitar los refrescos regulares y de dieta del todo”, afirma Orly Avitzur, M.D., directora médica de Consumer Reports. “Ofrecen poco beneficio nutricional, y en algunos casos, los refrescos de dieta pueden provocar dolores de cabeza o hacer que se coma en exceso”. Por ejemplo, poco después de que el edulcorante aspartamo llegara al mercado a finales de los años de 1990, una de las quejas más importantes que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) recibía sobre el edulcorante era sobre los dolores de cabeza. Ningún estudio científico ha probado que el aspartamo, o que los refrescos de dieta en general, provoquen dolores de cabeza, pero una revisión de las evidencias publicada en la revista The Clinical Journal of Pain en 2009 sugiere que cantidades altas del edulcorante (por ejemplo, el contenido en 5 o más refrescos de dieta) podría provocar o empeorar los dolores de cabeza en las personas que ya son susceptibles a las migrañas.

Además de los refrescos de dieta, los edulcorantes bajos en calorías también se usan en algunos tés helados, bebidas de café y jugos. Incluso algunas bebidas “aparentemente saludables” los contienen. Por ejemplo, las bebidas Bai Antioxidant Infusion, con sabores como Brasilla Blueberry y Malawi Mango, afirman en la etiqueta que no incluyen edulcorantes artificiales, pero un vistazo a la lista de ingredientes revela los edulcorantes bajos en calorías eritritol y extracto de estevia. Sparking Ice, que según la etiqueta es “agua con gas con sabores naturales”, contiene un 3% de jugo de fruta, además de sucralosa, un edulcorante artificial comúnmente conocido como Splenda. Las versiones con sabores de Pedialyte, una popular bebida de rehidratación y electrolitos para los niños, también contiene sucralosa.

Pero no todos los expertos en salud pública dicen que hay que dejar de tomar refrescos de dieta del todo. En respuesta al estudio reciente de la revista Stroke, Rachel K. Johnson, Ph.D., M.P.H., R.D., ex presidente del Comité de Nutrición de la Academia Estadounidense del Corazón y profesora de nutrición en la Universidad de Vermont, dijo que limitar los azúcares sigue siendo importante para la salud “y hasta que sepamos más, las personas deben seguir usando las bebidas endulzadas artificialmente con precaución”.

En una declaración tras el estudio en Stroke, el Consejo de Calorías (The Calorie Council), una organización que representa a la industria de los alimentos y bebidas de dieta, dijo que todavía no hay motivos para renunciar al hábito de los refrescos de dieta, porque los edulcorantes artificiales han sido revisados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y se consideran seguros, y las evidencias sobre sus impactos para la salud siguen siendo limitadas.

Al final, es probable que no pase nada por tomar un refresco de forma ocasional, con azúcar o edulcorantes artificiales. Pero la mejor opción la mayor parte del tiempo, según Avitzur, es beber agua, natural o con gas. Si el agua sin sabor te parece aburrida, añade un chorrito de sabor con una rodaja de limón o lima.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: isalud.com

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